La elección de este domingo es sumamente importante.
No sólo porque es una elección presidencial sino porque se debe elegir entre dos alternativas. Ponganles el nombre que quieran.
No soy peronista. Nunca lo fui. Pero he defendido históricamente ciertos derechos que se han conquistado en estos años. Por eso mismo no puedo permitirme el lujo de ser tibio. La historia escupe a los tibios.
Obviamente aún hay muchas cosas por hacerse, muchas necesidades a cubrir. Pero tampoco olvidemos que 10 años en la historia de este país es un suspiro frente a casi medio siglo de deterioro progresivo.
La famosa "revolución de la alegría" esconde en sus entrañas las carcajadas de los mismos que han destruído este país con anterioridad.
Aún así, hay una palabra que no puedo evitar mencionar: la empatía.
¿Qué seríamos sin empatía? Una risa vacía.
Tuve la suerte de tener trabajo siempre. Algunos mejores que otros.
Tuve la suerte de poder estudiar. Y de seguir haciéndolo.
Tuve la suerte de tener padres que me brindaron lo máximo que pudieron para que la vida me sea más cómoda.
Tuve la suerte de viajar y conocer otras realidades.
Pude tener un hijo sano, que crece con verdadera felicidad, disfrutando de ese momento único que es la infancia.
¿Somos muy distintos vos y yo? Quizás, un poco.
Pero... ¿Y todos aquellos que no tuvieron nuestra suerte?
Allí se pone de manifiesto la empatía.
Porque puedo reclamar derechos para los homosexuales sin serlo.
Puedo reclamar mejores condiciones de vida para las empleadas domésticas sin serlo.
Puedo reclamar por muchos sectores cuyos derechos han sido vulnerados y no pertenecer a ninguno de ellos.
Repito: ESO es empatía.
Muchas veces he llegado al cuarto oscuro engañado por la pureza virginal sobre la que algunos intelectuales se montan, la torre de marfil desde la que pretenden hablar, que no es más que una forma de no embarrarse en política. Y la política es barro. No es sólo el voto, es defender tus convicciones todos los días. Podemos discutir métodos, planes, programas, estrategias, etc. pero no podemos hacerlo desde el odio y el rencor de clase. Porque muchas veces esa otredad es mucho más cercana a nuestra realidad de lo que creemos.
Podés acordar conmigo o no. Pero ahora contás con los elementos para que entiendas desde qué lugar hablo.
Por eso también, creo que las palabras de Jauretche resuenan con más fuerza que nunca: "Ignoran que la multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor".
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19/11/15
18/11/15
Papeles
Un hombre parado en la esquina.
Gesto adusto.
Al pasar a su lado. y sin mediar palabra, me extiende su mano.
Pensé que se había equivocado de persona, pero no.
El movimiento veloz de su mano iba en mi dirección.
Sin cambiar su estampa me ofrece un volante.
Lo leo, lo arrugo y lo arrojo lejos de mí.
Me sentí injuriado.
Aún podían leerse sin mucha dificultad las letras enormes que decían: Macri presidente.
Gesto adusto.
Al pasar a su lado. y sin mediar palabra, me extiende su mano.
Pensé que se había equivocado de persona, pero no.
El movimiento veloz de su mano iba en mi dirección.
Sin cambiar su estampa me ofrece un volante.
Lo leo, lo arrugo y lo arrojo lejos de mí.
Me sentí injuriado.
Aún podían leerse sin mucha dificultad las letras enormes que decían: Macri presidente.
20/3/13
Aprender o ser enseñado
Siempre creí en lo importante que es no claudicar en los sueños. Y en mantener la esencia. Y a pesar de todo y de todos tratar de ser el mismo.
Estoy seguro de que si pudiese encontrar a mi yo de décadas atrás, seguramente nos llevaríamos de maravillas.
Uno aprende o es enseñado. Esas son las únicas opciones para conocer.
En la secundaria aprendí a sobrevivir. A mentir. A descartar. A llegar tarde. A no llegar a nada. Y a que no me importe. Aprendí todo. Está claro que no aprendí el método científico, ni que una premisa deba tener secuencia lógica con la otra. Fueron 5 largos años haciendo lo que tenía ganas.
Nunca fui un gran estudiante. Aunque admito que era lo suficientemente bueno en las materias sociales y en las Lenguas Extranjeras. Inglés, Filosofía e Historia me encantaban, tanto como las chicas y la cerveza. Y puse en la balanza al bolsillo y al corazón.
Fue así como llegué a la carrera de Derecho que nunca terminé. Un torcido en derecho.
Y seguí aprendiendo. Aprendí a asesinar amores y utopías. Ese era yo. Efervescente. Combativo. Tomando mucha cerveza. Cogiéndome hasta los plumeros. Y leyendo mucho de todo lo que me interesaba. Militaba donde me encontrase: en la facu, en la calle o en una cama. En la universidad estudié lo peligroso que es el que no se emborracha en las peñas porque es el único que sabe al otro día quién estuvo con quién.
Era medio guerrillero, con tendencia a la sexopatía. Un colectivista swinger. Para mí la hoz era una vagina y el martillo un pene. Tenía 20 años y creía en la revolución como una pulsión sexual.
Dejé Derecho y me fui a Filosofía. La técnica sexual que desarrollé, dado que siempre fui feo, fue el saber. Yo leía a todos los filósofos clásicos y bolaceaba a lo loco. Las chicas me miraban. Asentían. Funcionaba. Lo confieso: un 74% de mis polvos universitarios fueron gracias a Nietzsche, Marx o Weber.
Y así fue como me enamoré por primera vez. A mí me gustaba una piba que se tomaba todo en serio. Yo me tomaba todo en joda. Hacíamos una buena pareja con un sexo increíble. Pero me dejó. Y como dijo el Indio Solari: "ese día me mandó al descenso".
Luego la vida me fue llevando por distintos lugares y, tras varios años en el ostracismo de la civilidad, un buen día me decidí a acatar lo que me dictaba el corazón. Y comencé el Profesorado de Inglés. La lengua de Shakespeare, de Wilde, de Bukowski... Sí, y también la lengua de los mayores colonizadores mentales de la historia. Allí encontré mi trinchera.
Y seguí conociendo gente muy buena y gente muy hija de puta. Pero nadie pudo quitarme la perseverancia. Caí, me levanté y seguí adelante sin olvidar el camino que dejaba.
Los tipos sinceros son los que tienen alguna habilidad para mantener su esencia. Y perseveran en ella. La mayoría de los burócratas del saber, la cultura, el arte, las noticias, las leyes, la vida, abandonan si enfrente hay un perseverante. Y aún lo soy; y sigo aprendiendo.
Estoy seguro de que si pudiese encontrar a mi yo de décadas atrás, seguramente nos llevaríamos de maravillas.
Uno aprende o es enseñado. Esas son las únicas opciones para conocer.
En la secundaria aprendí a sobrevivir. A mentir. A descartar. A llegar tarde. A no llegar a nada. Y a que no me importe. Aprendí todo. Está claro que no aprendí el método científico, ni que una premisa deba tener secuencia lógica con la otra. Fueron 5 largos años haciendo lo que tenía ganas.
Nunca fui un gran estudiante. Aunque admito que era lo suficientemente bueno en las materias sociales y en las Lenguas Extranjeras. Inglés, Filosofía e Historia me encantaban, tanto como las chicas y la cerveza. Y puse en la balanza al bolsillo y al corazón.
Fue así como llegué a la carrera de Derecho que nunca terminé. Un torcido en derecho.
Y seguí aprendiendo. Aprendí a asesinar amores y utopías. Ese era yo. Efervescente. Combativo. Tomando mucha cerveza. Cogiéndome hasta los plumeros. Y leyendo mucho de todo lo que me interesaba. Militaba donde me encontrase: en la facu, en la calle o en una cama. En la universidad estudié lo peligroso que es el que no se emborracha en las peñas porque es el único que sabe al otro día quién estuvo con quién.
Era medio guerrillero, con tendencia a la sexopatía. Un colectivista swinger. Para mí la hoz era una vagina y el martillo un pene. Tenía 20 años y creía en la revolución como una pulsión sexual.
Dejé Derecho y me fui a Filosofía. La técnica sexual que desarrollé, dado que siempre fui feo, fue el saber. Yo leía a todos los filósofos clásicos y bolaceaba a lo loco. Las chicas me miraban. Asentían. Funcionaba. Lo confieso: un 74% de mis polvos universitarios fueron gracias a Nietzsche, Marx o Weber.
Y así fue como me enamoré por primera vez. A mí me gustaba una piba que se tomaba todo en serio. Yo me tomaba todo en joda. Hacíamos una buena pareja con un sexo increíble. Pero me dejó. Y como dijo el Indio Solari: "ese día me mandó al descenso".
Luego la vida me fue llevando por distintos lugares y, tras varios años en el ostracismo de la civilidad, un buen día me decidí a acatar lo que me dictaba el corazón. Y comencé el Profesorado de Inglés. La lengua de Shakespeare, de Wilde, de Bukowski... Sí, y también la lengua de los mayores colonizadores mentales de la historia. Allí encontré mi trinchera.
Y seguí conociendo gente muy buena y gente muy hija de puta. Pero nadie pudo quitarme la perseverancia. Caí, me levanté y seguí adelante sin olvidar el camino que dejaba.
Los tipos sinceros son los que tienen alguna habilidad para mantener su esencia. Y perseveran en ella. La mayoría de los burócratas del saber, la cultura, el arte, las noticias, las leyes, la vida, abandonan si enfrente hay un perseverante. Y aún lo soy; y sigo aprendiendo.
12/10/12
500 años
500 años ha
Barbados hombres llegaban
Con la cruz sagrada a cuestas
Y empuñando sus espadas.
Recibidos como dioses
Por la absorta población,
Quiso el cruel destino
Que pueda más la ambición.
"¡Por la Corona y la Iglesia!"
A todo infiel aniquilaron,
Vejaron a sus mujeres
Y sus riquezas robaron.
Los ríos americanos
Teñidos de intenso rojo
Fueron los mudos testigos
De cotidianos despojos.
Colonización es igual
A desaparición de culturas,
A explotación de nativos,
A desenfrenada usura.
Descendiente de los barcos,
Indio por adopción,
Reivindica a nuestros muertos
por la "civilización".
Encuentro de dos culturas
Que nunca se pudo dar.
500 años después...
¿Puede seguir todo igual?
Roberto Ruiz - 1992
Barbados hombres llegaban
Con la cruz sagrada a cuestas
Y empuñando sus espadas.
Recibidos como dioses
Por la absorta población,
Quiso el cruel destino
Que pueda más la ambición.
"¡Por la Corona y la Iglesia!"
A todo infiel aniquilaron,
Vejaron a sus mujeres
Y sus riquezas robaron.
Los ríos americanos
Teñidos de intenso rojo
Fueron los mudos testigos
De cotidianos despojos.
Colonización es igual
A desaparición de culturas,
A explotación de nativos,
A desenfrenada usura.
Descendiente de los barcos,
Indio por adopción,
Reivindica a nuestros muertos
por la "civilización".
Encuentro de dos culturas
Que nunca se pudo dar.
500 años después...
¿Puede seguir todo igual?
Roberto Ruiz - 1992
1/5/12
Ser trabajador hoy
Hace poco vi con mis propios ojos como la gente ve a una persona vestida con un mameluco que tenía los vestigios de una jornada laboral ardua. Pasó en un mercado de barrio. El hombre amablemente se dirigió a las distintas góndolas del comercio para adquirir lo que finalmente iba a llevar. A su paso, el resto de la gente se corría como si este hombre estuviese visiblemente afectado por alguna enfermedad.
¿Cómo vemos a un trabajador? ¿Hacemos diferencia entre los "trabajadores de cuello blanco" y los demás?
Etimológicamente trabajo deriva de una tortura medieval cuyo nombre en latín era tripalĭum (tres palos), extendiéndose el verbo tripaliāre como sinónimo de torturar o torturarse. Posteriormente la palabra mutó en el castellano arcaico a trebejare, ya con el significado de esfuerzo, y luego surgió trabajar como sinónimo de laborar.
Según Wikipedia un trabajador es una persona que con la edad legal suficiente presta sus servicios retribuidos. Según Marx, el trabajador (o mejor dicho, el proletario) es aquel que vende al capitalista su fuerza de trabajo, o dicho de otro modo, el obrero se compromete mediante un contrato a realizar un trabajo a cambio de un salario equivalente al valor de la fuerza de trabajo o sea al valor del conjunto de bienes necesarios para su existencia.
¿Nos alquilamos o nos vendemos?
Pareciese como si hoy en día ser obrero fuese una manera de diferenciar y de ubicar en una "casta inferior" a quienes lo sean. De hecho, ya no se dice “trabajador”. El vocablo de estos tiempos para denominar a quien pone su cuerpo al servicio de otro es el de “empleado”. Pero no basta con ser un “empleado”, es decir, un medio, una herramienta para cumplir con un fin ajeno. Además debemos ser “flexibles”. Sí, flexibles, como si en vez de sujetos fuésemos solamente materia. La flexibilidad aparece como una nueva condición “humana” constantemente exaltada por lo que los popes quieren que seamos para ellos. Las famosas 8 horas de trabajo se han transformado en una quimera. La interconectividad nos mantiene atados al mundo del trabajo, somos trabajadores las 24 horas del día.
El tiempo corre y nosotros debemos ir tras él como el conejo tras la zanahoria. Estar en movimiento es una virtud que enaltece la sociedad, y por ello no debemos detenernos nunca. Trabajemos para comprar, para pagar lo que compramos y para que cuando eso que compramos se torne obsoleto volvamos a correr en busca de lo nuevo. Corremos y corremos pero, ¿hacia dónde? Por más que corramos ya no transpiramos. Nuestro cuerpo es el vestigio de nuestra esencia muerta.
¿Y el ocio?
Bueno, el ocio son sólo esos pequeños momentos en los que realmente hacemos lo que tenemos ganas de hacer. Esos momentos en los que nos quitamos el mameluco y somos nosotros mismos. Esos momentos en los que sentimos que aún estamos vivos. Sin alienación.

¿Cómo vemos a un trabajador? ¿Hacemos diferencia entre los "trabajadores de cuello blanco" y los demás?
Etimológicamente trabajo deriva de una tortura medieval cuyo nombre en latín era tripalĭum (tres palos), extendiéndose el verbo tripaliāre como sinónimo de torturar o torturarse. Posteriormente la palabra mutó en el castellano arcaico a trebejare, ya con el significado de esfuerzo, y luego surgió trabajar como sinónimo de laborar.
Según Wikipedia un trabajador es una persona que con la edad legal suficiente presta sus servicios retribuidos. Según Marx, el trabajador (o mejor dicho, el proletario) es aquel que vende al capitalista su fuerza de trabajo, o dicho de otro modo, el obrero se compromete mediante un contrato a realizar un trabajo a cambio de un salario equivalente al valor de la fuerza de trabajo o sea al valor del conjunto de bienes necesarios para su existencia.
¿Nos alquilamos o nos vendemos?
Pareciese como si hoy en día ser obrero fuese una manera de diferenciar y de ubicar en una "casta inferior" a quienes lo sean. De hecho, ya no se dice “trabajador”. El vocablo de estos tiempos para denominar a quien pone su cuerpo al servicio de otro es el de “empleado”. Pero no basta con ser un “empleado”, es decir, un medio, una herramienta para cumplir con un fin ajeno. Además debemos ser “flexibles”. Sí, flexibles, como si en vez de sujetos fuésemos solamente materia. La flexibilidad aparece como una nueva condición “humana” constantemente exaltada por lo que los popes quieren que seamos para ellos. Las famosas 8 horas de trabajo se han transformado en una quimera. La interconectividad nos mantiene atados al mundo del trabajo, somos trabajadores las 24 horas del día.
El tiempo corre y nosotros debemos ir tras él como el conejo tras la zanahoria. Estar en movimiento es una virtud que enaltece la sociedad, y por ello no debemos detenernos nunca. Trabajemos para comprar, para pagar lo que compramos y para que cuando eso que compramos se torne obsoleto volvamos a correr en busca de lo nuevo. Corremos y corremos pero, ¿hacia dónde? Por más que corramos ya no transpiramos. Nuestro cuerpo es el vestigio de nuestra esencia muerta.
¿Y el ocio?
Bueno, el ocio son sólo esos pequeños momentos en los que realmente hacemos lo que tenemos ganas de hacer. Esos momentos en los que nos quitamos el mameluco y somos nosotros mismos. Esos momentos en los que sentimos que aún estamos vivos. Sin alienación.
2/4/12
Los soldaditos del sur
Hacía frío.
Era Viernes Santo.
Yo hacía un picado con punzón sobre la figura de un huevo de Pascua cuando mis padres me llamaron para ver la televisión. Estaba en 5º grado cuando la bandera argentina volvió a flamear en ese lugar. Un lugar extraño que comenzaron a decirme que nos pertenecía. Así fue como, a partir de ese día, mis maestras pasaron a ser "patriotas combatientes".
Tuvimos que aprender la geografía, la historia, el ecosistema de esas islas a las que no había oído nombrar antes y que me decían que eran nuestras. Tuvimos que aprender de memoria la "marcha de las Malvinas" que aún recuerdo con precisión. Y tras el comienzo de la Guerra tuvimos que aprender como cubrirnos ante la inminencia de un ataque aéreo...
Con sólo 10 años tuve que presenciar esa especie de reality en el que la Guerra se había transformado. Todo el mundo, en todos lados, todo el tiempo hablando de lo mismo.
Y yo, escribiendo cartas a los "soldaditos del sur"...

Era Viernes Santo.
Yo hacía un picado con punzón sobre la figura de un huevo de Pascua cuando mis padres me llamaron para ver la televisión. Estaba en 5º grado cuando la bandera argentina volvió a flamear en ese lugar. Un lugar extraño que comenzaron a decirme que nos pertenecía. Así fue como, a partir de ese día, mis maestras pasaron a ser "patriotas combatientes".
Tuvimos que aprender la geografía, la historia, el ecosistema de esas islas a las que no había oído nombrar antes y que me decían que eran nuestras. Tuvimos que aprender de memoria la "marcha de las Malvinas" que aún recuerdo con precisión. Y tras el comienzo de la Guerra tuvimos que aprender como cubrirnos ante la inminencia de un ataque aéreo...
Con sólo 10 años tuve que presenciar esa especie de reality en el que la Guerra se había transformado. Todo el mundo, en todos lados, todo el tiempo hablando de lo mismo.
Y yo, escribiendo cartas a los "soldaditos del sur"...
21/1/12
Acerca de la libertad
El otro día hablaba con un amigo de las connotaciones acerca de la libertad que todos hemos asimilado tras nuestro paso por la escuela. Sin duda esto fue motivo de discusión entre filósofos de todos los tiempos. Aclaro (por las dudas) que ninguno de los dos hemos ido a la facultad de Filosofía ni intentamos emular los raciocinios de Sartre, de Hegel, de Kant, de Leibniz, del Barón d’Holbach o de Hartmann. De hecho, conocer si podemos ser libres o no, creo que es lo menos que como individuos pensantes podemos hacer.
Desde pequeños nos han dicho que la libertad propia "empieza donde termina la libertad del otro". En este mundo globalizado ya no es así. Todo cambió en forma vehemente tras el 9/11. Y la libertad pasó a ser una utopía más.
De la peor manera nos hemos percatado de que la globalización es deshumanizante ya que antepone al mercado como ídolo al cual debemos adorar, haciendo una interpretación reduccionista o empobrecedora de la realidad y del ser humano. La racionalidad y el tipo de verdad en el que se basa posee una estructura utilitarista, no altruista (la verdad y la razón dependen de las ganancias); y acrítica y apologética o “idólatra” ante el poder financiero y la extensión globalizadora del consumismo y del mercado como fundamento del desarrollo global universal. En otras palabras resurge la mitología. El mito del mercado, básicamente, consiste en pensar que la realidad no es otra que la que se nos dice que es. Se nos presenta un nuevo infierno (el miedo es una herramienta al servicio del poder) la exclusión del bienestar: la pobreza y el sufrimiento.
Ante tal panorama distópico la libertad pasa a entenderse como la capacidad de adaptarse a la realidad que te ofrecen dentro de ciertos parámetros instituidos por el sistema. Dentro de estos parámetros se inscribe el cercenamiento y/o el condicionamiento de la realidad virtual ya que para pensar sin restricciones debemos tener libertad de opciones y ser libres para elegir. El paradigma de una internet libre está lentamente acercándose a su fin.
Muchos no logran comprender la extensión del proyecto de ley H.R. 3261 (suspendido momentáneamente) impulsado en los EE.UU. La realidad es que cualquier persona o empresa del mundo resultará afectada porque la mayoría de los servidores de Internet se encuentran en ese país de América del Norte. Es parte de un movimiento reaccionario que se ha evidenciado en leyes (como la ley Sinde en España) o en intentos de censura (el caso Taringa! en Argentina).
Sin embargo ante este avasallamiento varias voces se han alzado. El caso más emblemático es el del grupo de hackers Anonymous que ha lanzado un ataque a escala mundial. Si, como un T.E.G. virtual. Ellos la llaman "World War Web" (Guerra Mundial de la Red) parodiando el archiconocido "World Wide Web" (Red Global Mundial).
No sabemos como evolucionarán los sucesos pero mi amigo y yo ya hemos tomado partido. ¿Y vos?
Desde pequeños nos han dicho que la libertad propia "empieza donde termina la libertad del otro". En este mundo globalizado ya no es así. Todo cambió en forma vehemente tras el 9/11. Y la libertad pasó a ser una utopía más.
De la peor manera nos hemos percatado de que la globalización es deshumanizante ya que antepone al mercado como ídolo al cual debemos adorar, haciendo una interpretación reduccionista o empobrecedora de la realidad y del ser humano. La racionalidad y el tipo de verdad en el que se basa posee una estructura utilitarista, no altruista (la verdad y la razón dependen de las ganancias); y acrítica y apologética o “idólatra” ante el poder financiero y la extensión globalizadora del consumismo y del mercado como fundamento del desarrollo global universal. En otras palabras resurge la mitología. El mito del mercado, básicamente, consiste en pensar que la realidad no es otra que la que se nos dice que es. Se nos presenta un nuevo infierno (el miedo es una herramienta al servicio del poder) la exclusión del bienestar: la pobreza y el sufrimiento.
Ante tal panorama distópico la libertad pasa a entenderse como la capacidad de adaptarse a la realidad que te ofrecen dentro de ciertos parámetros instituidos por el sistema. Dentro de estos parámetros se inscribe el cercenamiento y/o el condicionamiento de la realidad virtual ya que para pensar sin restricciones debemos tener libertad de opciones y ser libres para elegir. El paradigma de una internet libre está lentamente acercándose a su fin.
Muchos no logran comprender la extensión del proyecto de ley H.R. 3261 (suspendido momentáneamente) impulsado en los EE.UU. La realidad es que cualquier persona o empresa del mundo resultará afectada porque la mayoría de los servidores de Internet se encuentran en ese país de América del Norte. Es parte de un movimiento reaccionario que se ha evidenciado en leyes (como la ley Sinde en España) o en intentos de censura (el caso Taringa! en Argentina).
Sin embargo ante este avasallamiento varias voces se han alzado. El caso más emblemático es el del grupo de hackers Anonymous que ha lanzado un ataque a escala mundial. Si, como un T.E.G. virtual. Ellos la llaman "World War Web" (Guerra Mundial de la Red) parodiando el archiconocido "World Wide Web" (Red Global Mundial).
No sabemos como evolucionarán los sucesos pero mi amigo y yo ya hemos tomado partido. ¿Y vos?
10/12/11
Escribiendo la historia
La concepción hobessiana nos habla del hombre como lobo del hombre y de la necesidad de renuncia a su deseo innato de satisfacción a través del imperio de la Ley. En nuestro país esa Ley siempre estuvo al servicio de los intereses de las minorías acomodadas dejando al resto como parias sin destino.
Pese a todo (y a todos) siempre me consideré un tipo de izquierda. Sí, como lo leen. Tuve la oportunidad de leer más de lo que se me ofrecía y pude elegir. Haciendo la salvedad de que soy parte de la generación que abrió los ojos a la vida política en plena democracia. La misma generación que peleó por lo que consideraba correcto, la que no fue asesinada pero que si fue invisibilizada.
No creo en aquellos muertos en vida que dicen que uno es de izquierda mientras es joven y que a medida que uno crece (y se va aburguesando) deja de serlo. No lo creo en absoluto.
Tengo recuerdos de plazas llenas de jóvenes que no eramos escuchados. De jóvenes que se comieron el verso de la salvación personal. De personas que sostenían que “algo habrán hecho” para desaparecer. De Madres que giraban en ronda cada jueves ante la indiferencia de los demás. De mujeres que accedían a ámbitos de poder y se asimilaban al contexto. De represores devenidos en gobernantes democráticos. De canciones que denunciaban y sólo servían para llenar charts pedorros.
Así fue como entre tanto tecnicismo nos olvidamos del amor. No sólo del amor entre dos personas, sino del amor hacia nuestros semejantes y hacia aquellos que estuvieron ocultos sin ocultarse. La solidaridad bien entendida (distinta de la caridad cristiana) es hija directa de ese amor. Si me permiten un eufemismo, he matado y he muerto por amor. He creído en la captación vaginal incluso más que en la captación discursiva. Le he tomado el pelo a la vida y me he quedado pelado. He sido encasillado porque siempre se hace eso con el que piensa diferente, pero ya no tengo miedo a ser nuevamente encasillado.
Hoy estoy emocionado. Nunca fui peronista, lo he dicho anteriormente, pero no puedo dejar de ver las cosas que se han hecho bien y las que aún faltan. Tampoco puedo dejar de pensar en todos los que no han podido ver este momento. Los desaparecidos, los exiliados, los que aún no recuperaron su historia, los que se han transformado en flores exánimes.
Siempre me dijeron que la historia se escribe en las calles y hoy las calles estaban repletas de gente. Que los chicos nos sigan cuestionando, que rompan todo, que no pierdan la alegría, ni la rebeldía, ni la voluntad de lucha. Voy a morir creyendo que otro mundo más justo, más solidario, más irreverente es posible. Aunque esa muerte impiadosa no me quitará la dicha de haber visto la llegada de tantos jóvenes a la política.
Brindo por eso.
Pese a todo (y a todos) siempre me consideré un tipo de izquierda. Sí, como lo leen. Tuve la oportunidad de leer más de lo que se me ofrecía y pude elegir. Haciendo la salvedad de que soy parte de la generación que abrió los ojos a la vida política en plena democracia. La misma generación que peleó por lo que consideraba correcto, la que no fue asesinada pero que si fue invisibilizada.
No creo en aquellos muertos en vida que dicen que uno es de izquierda mientras es joven y que a medida que uno crece (y se va aburguesando) deja de serlo. No lo creo en absoluto.
Tengo recuerdos de plazas llenas de jóvenes que no eramos escuchados. De jóvenes que se comieron el verso de la salvación personal. De personas que sostenían que “algo habrán hecho” para desaparecer. De Madres que giraban en ronda cada jueves ante la indiferencia de los demás. De mujeres que accedían a ámbitos de poder y se asimilaban al contexto. De represores devenidos en gobernantes democráticos. De canciones que denunciaban y sólo servían para llenar charts pedorros.
Así fue como entre tanto tecnicismo nos olvidamos del amor. No sólo del amor entre dos personas, sino del amor hacia nuestros semejantes y hacia aquellos que estuvieron ocultos sin ocultarse. La solidaridad bien entendida (distinta de la caridad cristiana) es hija directa de ese amor. Si me permiten un eufemismo, he matado y he muerto por amor. He creído en la captación vaginal incluso más que en la captación discursiva. Le he tomado el pelo a la vida y me he quedado pelado. He sido encasillado porque siempre se hace eso con el que piensa diferente, pero ya no tengo miedo a ser nuevamente encasillado.
Hoy estoy emocionado. Nunca fui peronista, lo he dicho anteriormente, pero no puedo dejar de ver las cosas que se han hecho bien y las que aún faltan. Tampoco puedo dejar de pensar en todos los que no han podido ver este momento. Los desaparecidos, los exiliados, los que aún no recuperaron su historia, los que se han transformado en flores exánimes.
Siempre me dijeron que la historia se escribe en las calles y hoy las calles estaban repletas de gente. Que los chicos nos sigan cuestionando, que rompan todo, que no pierdan la alegría, ni la rebeldía, ni la voluntad de lucha. Voy a morir creyendo que otro mundo más justo, más solidario, más irreverente es posible. Aunque esa muerte impiadosa no me quitará la dicha de haber visto la llegada de tantos jóvenes a la política.
Brindo por eso.
21/11/11
El Metal fuera de Occidente
El Heavy Metal (y sus variantes: Grind, Death, Black, Trash, Power, Gothic, etc.) han sufrido siempre el mote de "música satánica" o de "música pro-yanqui". Sin embargo existen muchas bandas, a lo largo y ancho del mundo, que lo han utilizado como una expresión visceral de su realidad. Todo aquel que esté mínimamente familiarizado con este estilo conoce grupos que no son estadounidenses ni británicos (que son los más conocidos). Pero leyendo cosas en internet me encontré con la historia de una banda iraquí que sufrió la persecución del régimen por "escuchar música occidental". Su nombre es Acrassicauda - apodada el Escorpión de Bagdad - que ha tenido que vender todas sus posesiones no esenciales (CDs, cintas, remeras) para poder así, mudarse de sitio, luego de recibir serias amenazas (y sabemos que las amenazas en Irak son cosa seria). Su historia es tan increíble que se ha filmado un documental que fue premiado en el Festival de Filmes de Toronto en 2007.
Aunque lo que más me llamó la atención de algunos grupos heavy de Medio Oriente fue su capacidad para insertar elementos nativos (instrumentos, tipos de entonación) en su música, sé que su verdadera razón de existir es mostrar toda su impotencia por las sociedades donde les toca vivir.
Todos conocemos las historias de los que mueren en nombre de Allah, a quienes se les llama mártires. Y hay también quienes van a la cárcel en nombre del Metal. Son encarcelados por adorar al diablo. Si llevan el pelo largo, se les corta el pelo en el calabozo, como mínimo.
En Egipto la situación dista un poco y al igual que en otros países musulmanes tienen una situación política más “abierta” y existen recitales con todas las licencias. Sin embargo no pueden librarse de que se infiltre la policía secreta… por si las moscas. Quizás lo más interesante sea la presencia de mujeres metaleras, quienes más allá de su situación inferior en el mundo islámico combinan su velo con música extrema; y, por otra parte no tan alejada de este mismo tema, la manera en que conviven el Metal con el Islam. Hay muchísimas jóvenes con el hijab o velo islámico que agitan sus cabezas como auténticas metaleras: son las muhajababes, El término muhajabe se utiliza para describir a una mujer que lleva el velo y se atiene a las normas de la hiyab. Muhajababe, como se pueden imaginar, es simplemente un acrónimo de este término y "babe", una palabra usada para describir a las mujeres atractivas en muchas culturas. Las muhajababes se pueden vestir con una amplia gama de otras prendas que no pueden ser inmediatamente vinculadas con la tradición musulmana.
Massive Scar Era es el primer grupo egipcio formado sólo por mujeres. Y Sherine, la cantante, los sorprendería con su brutal voz.
Y, ¿el sexo, el alcohol, las drogas y el rock'n'roll? Existe todo eso aunque la pena por consumo de drogas es durísima en estos países y puede llegar al azotamiento y a la muerte. El alcohol es más accesible, no está prohibido en Egipto (ni en otros países); incluso en los lugares más fundamentalistas es posible encontrarlo. En cuanto al sexo… creo que los metaleros queman más energía agitando su cabeza mientras escuchan extasiados su música.
De todos modos, la música metal es haram. Es considerada música del Mal, está prohibida por la religión. Ni mencionar cabe lo de llevar camisetas, pantalones y melenas que se relacionen con este género musical, no obstante hay quienes se atreven. La cuestión es que, allá por los años 90, hubo en Egipto una especie de movimiento satánico que vino de Occidente y comenzó a montar fiestas y recitales privados. Las autoridades los detuvieron y echaron la culpa, una vez más, a la mala influencia occidental, la globalización de los ateos, el peligro de Internet y de la televisión por satélite –aunque luego ellos tengan más hogares con conexión a internet y satélite que cualquier país de Europa-.
Así fue como me topé en Youtube con bandas de Irán como Aliaj, de Turquía como Mezarkabul, de Arabia Saudita como Nervecell e incluso de Bangladesh como Chthonic o de Afganistán como Al Qaynah (aparecida tras la caída del régimen talibán). Incluso pude averiguar que existe un festival, el Desert Rock Festival en Dubai, donde se dan cita muchas de las bandas de la región junto a otras conocidísimas como Metallica, Testament o Arch Enemy. Incluso se ha editado un libro sobre Islam y Heavy Metal escrito por Mark LeVine, el líder de la nueva generación de estudiantes del Moderno Medio Oriente y el Islam, educado en EE.UU.
En Israel el grupo más emblemático es Orphaned Land considerada la banda fundacional del Metal Oriental ya que fusiona la música folk de Oriente Medio y el mundo árabe con riffs de guitarras y doble bombo. Es impresionante la presencia de su cantante masculino, Kobi Farhi, quien nos recuerda a un Jesús moderno. La mística del grupo está enlazada con las 3 religiones fundamentales que se practican en Israel – Judaísmo, Cristianismo e Islamismo – aunque a través de ello intenten una suerte de descripción de la situación del país en la actualidad.
Quise ir más allá y me pregunté que pasará con los grupos que viven en otro tipo de regímenes que no tienen una base religiosa como la de los países de Medio Oriente. ¿Qué movimiento heavy hay en China (paradigma del Nuevo Orden Mundial)? ¿Qué pasará en Cuba (un gobierno comunista deformado)?.
En China, más allá de sus beneficios como “comunismo de mercado”, el Metal aún es perseguido por esta cuestión de la transculturización. Aún así han proliferado distintos grupos de rock y de metal que nada tienen que envidiarle a los de Occidente. El grupo más emblemático, Tang Dinasty, es considerado el primero en su tipo en China y quien abrió el camino a los demás. Su canción más conocida, A dream return to Tang Dinasty, habla acerca de la historia de los períodos más prósperos del país: el de la Dinastía Tang, en respuesta (quizás un tanto nacionalista) a la globalización.
En Cuba la situación es aún más dramática puesto que no existen canales de difusión de la obra de estos artistas, mayoritariamente en contra del castrismo. Es algo cuasi-clandestino que sobrevive gracias a internet, en especial a una página que se ha tomado el trabajo de recopilar lo que se está haciendo allí. Una de las bandas con más convocatoria en la isla es Médula.
Es obvio que la música, al evitar ser un mero medio de supervivencia, inclina a sus ejecutantes a tomar una postura evidente frente a la realidad que les toca vivir. Como dijo Fela Kuti, un músico nigeriano ya fallecido tras ser perseguido durante años por el gobierno de su país debido a su lucha por los derechos civiles, “La música es el arma del futuro”.
Aunque lo que más me llamó la atención de algunos grupos heavy de Medio Oriente fue su capacidad para insertar elementos nativos (instrumentos, tipos de entonación) en su música, sé que su verdadera razón de existir es mostrar toda su impotencia por las sociedades donde les toca vivir.
Todos conocemos las historias de los que mueren en nombre de Allah, a quienes se les llama mártires. Y hay también quienes van a la cárcel en nombre del Metal. Son encarcelados por adorar al diablo. Si llevan el pelo largo, se les corta el pelo en el calabozo, como mínimo.
En Egipto la situación dista un poco y al igual que en otros países musulmanes tienen una situación política más “abierta” y existen recitales con todas las licencias. Sin embargo no pueden librarse de que se infiltre la policía secreta… por si las moscas. Quizás lo más interesante sea la presencia de mujeres metaleras, quienes más allá de su situación inferior en el mundo islámico combinan su velo con música extrema; y, por otra parte no tan alejada de este mismo tema, la manera en que conviven el Metal con el Islam. Hay muchísimas jóvenes con el hijab o velo islámico que agitan sus cabezas como auténticas metaleras: son las muhajababes, El término muhajabe se utiliza para describir a una mujer que lleva el velo y se atiene a las normas de la hiyab. Muhajababe, como se pueden imaginar, es simplemente un acrónimo de este término y "babe", una palabra usada para describir a las mujeres atractivas en muchas culturas. Las muhajababes se pueden vestir con una amplia gama de otras prendas que no pueden ser inmediatamente vinculadas con la tradición musulmana.
Massive Scar Era es el primer grupo egipcio formado sólo por mujeres. Y Sherine, la cantante, los sorprendería con su brutal voz.
Y, ¿el sexo, el alcohol, las drogas y el rock'n'roll? Existe todo eso aunque la pena por consumo de drogas es durísima en estos países y puede llegar al azotamiento y a la muerte. El alcohol es más accesible, no está prohibido en Egipto (ni en otros países); incluso en los lugares más fundamentalistas es posible encontrarlo. En cuanto al sexo… creo que los metaleros queman más energía agitando su cabeza mientras escuchan extasiados su música.
De todos modos, la música metal es haram. Es considerada música del Mal, está prohibida por la religión. Ni mencionar cabe lo de llevar camisetas, pantalones y melenas que se relacionen con este género musical, no obstante hay quienes se atreven. La cuestión es que, allá por los años 90, hubo en Egipto una especie de movimiento satánico que vino de Occidente y comenzó a montar fiestas y recitales privados. Las autoridades los detuvieron y echaron la culpa, una vez más, a la mala influencia occidental, la globalización de los ateos, el peligro de Internet y de la televisión por satélite –aunque luego ellos tengan más hogares con conexión a internet y satélite que cualquier país de Europa-.
Así fue como me topé en Youtube con bandas de Irán como Aliaj, de Turquía como Mezarkabul, de Arabia Saudita como Nervecell e incluso de Bangladesh como Chthonic o de Afganistán como Al Qaynah (aparecida tras la caída del régimen talibán). Incluso pude averiguar que existe un festival, el Desert Rock Festival en Dubai, donde se dan cita muchas de las bandas de la región junto a otras conocidísimas como Metallica, Testament o Arch Enemy. Incluso se ha editado un libro sobre Islam y Heavy Metal escrito por Mark LeVine, el líder de la nueva generación de estudiantes del Moderno Medio Oriente y el Islam, educado en EE.UU.
En Israel el grupo más emblemático es Orphaned Land considerada la banda fundacional del Metal Oriental ya que fusiona la música folk de Oriente Medio y el mundo árabe con riffs de guitarras y doble bombo. Es impresionante la presencia de su cantante masculino, Kobi Farhi, quien nos recuerda a un Jesús moderno. La mística del grupo está enlazada con las 3 religiones fundamentales que se practican en Israel – Judaísmo, Cristianismo e Islamismo – aunque a través de ello intenten una suerte de descripción de la situación del país en la actualidad.
Quise ir más allá y me pregunté que pasará con los grupos que viven en otro tipo de regímenes que no tienen una base religiosa como la de los países de Medio Oriente. ¿Qué movimiento heavy hay en China (paradigma del Nuevo Orden Mundial)? ¿Qué pasará en Cuba (un gobierno comunista deformado)?.
En China, más allá de sus beneficios como “comunismo de mercado”, el Metal aún es perseguido por esta cuestión de la transculturización. Aún así han proliferado distintos grupos de rock y de metal que nada tienen que envidiarle a los de Occidente. El grupo más emblemático, Tang Dinasty, es considerado el primero en su tipo en China y quien abrió el camino a los demás. Su canción más conocida, A dream return to Tang Dinasty, habla acerca de la historia de los períodos más prósperos del país: el de la Dinastía Tang, en respuesta (quizás un tanto nacionalista) a la globalización.
En Cuba la situación es aún más dramática puesto que no existen canales de difusión de la obra de estos artistas, mayoritariamente en contra del castrismo. Es algo cuasi-clandestino que sobrevive gracias a internet, en especial a una página que se ha tomado el trabajo de recopilar lo que se está haciendo allí. Una de las bandas con más convocatoria en la isla es Médula.
Es obvio que la música, al evitar ser un mero medio de supervivencia, inclina a sus ejecutantes a tomar una postura evidente frente a la realidad que les toca vivir. Como dijo Fela Kuti, un músico nigeriano ya fallecido tras ser perseguido durante años por el gobierno de su país debido a su lucha por los derechos civiles, “La música es el arma del futuro”.
6/8/11
Crisis en EE. UU.
La crisis en los Estados Unidos de América es vista con sorna desde aquí. Es la primera vez que el gobierno yanki se ve tan vulnerable y mucha gente cree que, como un designio divino, están cosechando lo que han sembrado. El mundo está cambiando (no estoy muy seguro que sea para bien), Europa también está en crisis y el nuevo paradigma proviene del Extremo Oriente, más precisamente de la República Popular China con su comunismo de mercado (???).
Pero aquí lo más importante es que en esta crisis, como en todas las crisis, quienes realmente la padecen son los sectores más vulnerables. Desde los indignados de España, los manifestantes griegos o los nuevos homeless norteamericanos. En el caso específico de los EE.UU., ya no pueden exportar su crisis al patio trasero - léase América Latina - y por ende tienen que utilizar de válvula de descompresión a su propio pueblo. En vista de ello es que se está realizando un ajuste salvaje impulsado por el sector más conservador y reaccionario de la política norteamericana: el Partido Republicano, de donde han salido exponentes de la talla de George Bush - padre e hijo - , Ronald Reagan o Nelson Rockefeller.
No soy un conspiranoico pero debo admitir que muchas de las noticias que estoy leyendo han sido predichas en la película "Zeitgeist". Sólo espero que el desarrollo de los sucesos no llegue al extremo planteado en la misma.
Si no viste "Zeitgeist", o querés verla de nuevo acá está:
Pero aquí lo más importante es que en esta crisis, como en todas las crisis, quienes realmente la padecen son los sectores más vulnerables. Desde los indignados de España, los manifestantes griegos o los nuevos homeless norteamericanos. En el caso específico de los EE.UU., ya no pueden exportar su crisis al patio trasero - léase América Latina - y por ende tienen que utilizar de válvula de descompresión a su propio pueblo. En vista de ello es que se está realizando un ajuste salvaje impulsado por el sector más conservador y reaccionario de la política norteamericana: el Partido Republicano, de donde han salido exponentes de la talla de George Bush - padre e hijo - , Ronald Reagan o Nelson Rockefeller.
No soy un conspiranoico pero debo admitir que muchas de las noticias que estoy leyendo han sido predichas en la película "Zeitgeist". Sólo espero que el desarrollo de los sucesos no llegue al extremo planteado en la misma.
Si no viste "Zeitgeist", o querés verla de nuevo acá está:
25/5/11
¿Qué cosa es la Patria?
Según Wikipedia la Patria (del latín patrĭa, familia o clan patris, tierra paterna pater, padre) suele designar la tierra natal o adoptiva a la que un individuo se siente ligado por vínculos de diversa índole, como afectivos, culturales o históricos.
Pero, ¿qué es la patria? La patria vasca no reconoce un estado. La patria que sentían los judíos era Israel antes de su existencia como entidad política. Yugoslavia, un estado, contenía varias patrias, que se desmembraron. Lo mismo la URSS... Un estado es una organización política, que puede ser muy bien una imposición foránea. Los conceptos habituales 'patria común' y 'patria chica' aluden a situaciones de patrias cuya nación no se ha podido organizar en estado. Se trata de asimilarlo a un sentimiento nacional (refiriéndome a una comunidad con un pasado común, lenguaje, cultura...) cuando en realidad no es más que una imposición, en desmedro de diferentes naciones pre-existentes. El concepto de patria es corporalizable. Pero haber nacido en un lugar y participar de una cultura (un idioma, una idiosincrasia, un pensamiento armado sobre la base de determinadas lecturas) hace que el sentido gregario de los humanos te asimile a una patria, a una identidad geográfico-cultural.
Pero, ¿qué es la patria? Una entelequia de usos múltiples: acomodación simplista, refugio gregario, instrumento de manipulación, coartada de los poderes. Un amigo mío me decía que la patria es un concepto burgués impuesto por un estado capitalista. Que los obreros no deberían aceptar tal concepto que impide sentir al obrero de otro país como hermano. Porque ¿qué tienen en común un trabajador de una automotriz con el dueño de la misma? ¿Acaso no tiene más cosas en común con un trabajador automotriz boliviano, brasileño, griego? ¿O con cualquier otro trabajador, cualquiera sea su especialidad?
Pero, ¿qué es la patria? Según Francis Fukuyama, el gurú de los grandes centros económicos, es un concepto que ha perdido su vigencia en el marco del Nuevo Orden Mundial y de la tendencia de los países a organizarse en bloques económicos. Patria y Nación como conceptos obsoletos sostenidos solamente por grupos y organizaciones que no logran acoplarse a una idea “supranacional”…
Pero, ¿qué es la patria? No lo sé. Quizá la patria sea sólo aquel lugar ideal al que uno acude cuando ya no se siente uno. Esa especie de regazo materno que nos acaricia la cabeza y nos besa la frente. Quizá la patria sólo sean esos momentos en los que realmente somos y no “debemos ser”…
Pero, ¿qué es la patria? La patria vasca no reconoce un estado. La patria que sentían los judíos era Israel antes de su existencia como entidad política. Yugoslavia, un estado, contenía varias patrias, que se desmembraron. Lo mismo la URSS... Un estado es una organización política, que puede ser muy bien una imposición foránea. Los conceptos habituales 'patria común' y 'patria chica' aluden a situaciones de patrias cuya nación no se ha podido organizar en estado. Se trata de asimilarlo a un sentimiento nacional (refiriéndome a una comunidad con un pasado común, lenguaje, cultura...) cuando en realidad no es más que una imposición, en desmedro de diferentes naciones pre-existentes. El concepto de patria es corporalizable. Pero haber nacido en un lugar y participar de una cultura (un idioma, una idiosincrasia, un pensamiento armado sobre la base de determinadas lecturas) hace que el sentido gregario de los humanos te asimile a una patria, a una identidad geográfico-cultural.
Pero, ¿qué es la patria? Una entelequia de usos múltiples: acomodación simplista, refugio gregario, instrumento de manipulación, coartada de los poderes. Un amigo mío me decía que la patria es un concepto burgués impuesto por un estado capitalista. Que los obreros no deberían aceptar tal concepto que impide sentir al obrero de otro país como hermano. Porque ¿qué tienen en común un trabajador de una automotriz con el dueño de la misma? ¿Acaso no tiene más cosas en común con un trabajador automotriz boliviano, brasileño, griego? ¿O con cualquier otro trabajador, cualquiera sea su especialidad?
Pero, ¿qué es la patria? Según Francis Fukuyama, el gurú de los grandes centros económicos, es un concepto que ha perdido su vigencia en el marco del Nuevo Orden Mundial y de la tendencia de los países a organizarse en bloques económicos. Patria y Nación como conceptos obsoletos sostenidos solamente por grupos y organizaciones que no logran acoplarse a una idea “supranacional”…
Pero, ¿qué es la patria? No lo sé. Quizá la patria sea sólo aquel lugar ideal al que uno acude cuando ya no se siente uno. Esa especie de regazo materno que nos acaricia la cabeza y nos besa la frente. Quizá la patria sólo sean esos momentos en los que realmente somos y no “debemos ser”…
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