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19/6/16

Ítems

Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo.
Eso nos dice la filosofía oriental.
Pero nadie nos dijo que el último ítem era el más difícil.
Así es.
Ser padre es una tarea difícil si se hace con conciencia y dedicación.
Por eso esa figura que intentamos forjar está tan distante de nuestro ideal. Por eso, quienes me conocen saben de mis miedos previos a ser papá.
¿P
ara qué traer un niño a este mundo tan inhumano?
¿Qué buen ejemplo podría ofrecerle?
¿Con qué autoridad moral podría prohibirle hacer todo eso que me cansé de hacer?
No hay libro, método ni decálogo que nos brinde una manera efectiva de ser padres. Porque la decisión de ser padre es, básicamente, una cuestión de inconsciencia. Aunque todo puede ser redimido a través del amor. Lo dicen todos los escritores.
Sin embargo, en un mágico instante, todos esos miedos se esfuman cuando sostenés a ese pequeñín por primera vez en tus brazos. Y tu fuerza interior, esa que pensabas que ya no tenías, vuelve a brotar como un manantial energético que te hace sentir un superhombre dispuesto a pelearle al mundo un poco de justicia.
Tu vida anterior cambia. Mejor dicho, se desmorona. Pero como todo lo que se destruye permite erigir sobre sus ruinas una nueva y más fuerte construcción.
Cambian las prioridades, los horarios, los olores y los programas de televisión pero vuelven a surgir las risas espontáneas, los juegos sin reglas y redescubrís que todavía podés maravillarte con lo simple. Y como una dicotomía sarcástica del destino sos niño y adulto conviviendo en el mismo espacio. Y te descubrís hablando como tu viejo, haciendo sus bromas, bajándote de ese pedestal en el que ingenuamente creías estar.
Así que si sos bastante inconsciente, no te pierdas la increíble experiencia de ser papá.

Te lo aconseja este inconsciente amigo.

24/4/12

¿De quién es mi cuerpo?

Empecé a fumar desde muy joven y puedo aseverar que el cigarrillo ha sido más de una vez mi compañero más fiel. Por supuesto que esto no es una apología del tabaquismo, todo fumador sabe muy bien las consecuencias de sus actos. Pero me sirve como introducción para tocar un tema que me ha estado rondando en la cabeza por varias semanas.
Desde que la Ley Antitabaco ha sido promulgada los fumadores hemos sido convertido en parias, somos señalados como seres antisociales, conspiradores del aire puro, terroristas del encendedor. Y quienes se ponen a la vanguardia de estas actitudes son exfumadores. ¡Cómo si ellos no hubiesen sentido el placer de degustar un cigarrillo tras hacer el amor, de fumar mientras estudiaban o en la sobremesa!
Debería agregar que también es cierto que los fumadores somos irrespetuosos. Encendemos un cigarrillo sin siquiera preguntar si a alguien le molesta. Pero al aire libre ¿a quién puede molestarle? Porque puedo asegurarles que esto también ocurre.
No me gusta cuando intentan imponerme razones. Menos aún cuando intentan imponerme "leyes de convivencia". Y no es que sea un anarquista de café. Lo que desearía es que realmente se me permita hacer lo que quiera con mi vida, con mi cuerpo.
Nadie tiene derecho a violar mi libertad de criterio y mi autonomía ya que después de todo, mi cuerpo es mío. Soy yo quien conoce mis circunstancias. Soy yo quien deberá sobrellevar las consecuencias de mis acciones o, en determinadas circunstancias, celebrar los aciertos de mis decisiones. Y aquí debemos hacer un alto en nuestra marcha y darnos cuenta de la propaganda que nos lleva a pensar que nuestro cuerpo no nos pertenece.
Para la religión nuestro cuerpo es "un regalo de Dios" que pertenece al alma que lo habita y que necesita de un "hábitat limpio" para su realización. Para el Estado, es de su pertinencia en cuanto constituye la esencia del individuo social, del ciudadano.
Llegamos a este punto donde nosotros no somos nuestros propios dueños. Estamos alienados de nuestro cuerpo. Somos extranjeros de nuestra anatomía.
Y ocurre esto de manera más vehemente con otras cuestiones.
En cuanto al tema del aborto, por ejemplo. Soy pro-abortista porque creo firmemente en la libertad individual. Aunque sea varón no puedo dudar en apoyar este reclamo. Creo que quien decide tomar esta durísima decisión debe contar con las facilidades para hacerlo, debe contar con un Estado que le permita ejercer el derecho a decidir sobre su cuerpo con total libertad. Por estas mismas razones, también estoy a favor de la eutanasia. Yo he visto el sufrimiento y la lenta agonía de mis padres (sí, de ambos) sin que se les haya permitido el mínimo atisbo de dignidad ni siquiera en sus momentos finales. Aunque no quisiera que esto se malinterprete como un golpe bajo en mi relato sino como la exposición de mi firme convicción en cuanto a este tema a la distancia, con la mente clara.
Deberíamos intentar sublevarnos y retomar el control de nuestro cuerpo.
Obviamente me encantaría discutir con alguien que esté en contra de estas cuestiones y que no esté corrompido por dogmas o cierta dosis de ecolalia. En este tipo de posturas anquilosadas es justamente donde residen los peores vicios: la abyección de la mente, la genuflexión del pensamiento.





2/4/12

Los soldaditos del sur

Hacía frío.
Era Viernes Santo.
Yo hacía un picado con punzón sobre la figura de un huevo de Pascua cuando mis padres me llamaron para ver la televisión. Estaba en 5º grado cuando la bandera argentina volvió a flamear en ese lugar. Un lugar extraño que comenzaron a decirme que nos pertenecía. Así fue como, a partir de ese día, mis maestras pasaron a ser "patriotas combatientes".
Tuvimos que aprender la geografía, la historia, el ecosistema de esas islas a las que no había oído nombrar antes y que me decían que eran nuestras. Tuvimos que aprender de memoria la "marcha de las Malvinas" que aún recuerdo con precisión. Y tras el comienzo de la Guerra tuvimos que aprender como cubrirnos ante la inminencia de un ataque aéreo...
Con sólo 10 años tuve que presenciar esa especie de reality en el que la Guerra se había transformado. Todo el mundo, en todos lados, todo el tiempo hablando de lo mismo.
Y yo, escribiendo cartas a los "soldaditos del sur"...

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31/12/11

Un nuevo año nuevo. Un nuevo armagedón

El año nuevo implica para mucha gente la renovación de la esperanza. Siempre comparo esto con un campeonato de fútbol, al principio todos nos sentimos campeones.
Sin embargo reconozco que en muchos aspectos soy un tipo bastante lúgubre aunque, al igual que en la leyenda de la caja de Pandora, sé que lo último que queda es la esperanza.
Esta cuestión tanática, tan presente en mí, me ha acompañado desde niño. Siempre me fascinó el temor de la gente con respecto a la muerte y aprendí que el temor es un arma muy utilizada para dominarnos. Y la mejor arma para contrarrestarlo es el humor. Por esa simple razón es que me permito reírme del "Fin del mundo".
Tenía 13 años cuando escuché hablar por primera vez de esto. En 1984 varios "mesías" lo anunciaban a los cuatro vientos (quizás influenciados por la novela de George Orwell). Llegó 1999 y volvieron a anunciarlo (con el agregado del temido Y2K). Ahora lo están anunciando nuevamente... Y nos piden arrepentimiento, sumisión, fe y demás "virtudes teologales" que no estoy dispuesto a tolerar.
Si el mundo (o mi mundo) se acabase sé que hice todo lo quise, todo lo que estuvo a mi alcancé: disfruté, amé, reí, y también padecí, aborrecí y me sentí mal. En definitiva VIVÍ que es aquello que odian quienes quieren dominarnos...
Sin embargo, y a diferencia de mucha gente, no despotrico contra este año que se va. Este año que se va ha sido benévolo conmigo y lo recordaré por mucho tiempo.
Me casé, conocí lugares nuevos para mí y volví a estar en otros lugares donde me siento "en casa", me reencontré con afectos a los que hacía mucho tiempo que no veía, y conocí mucha gente con quienes la amistad surgió espontáneamente.
Por todo eso y por mucho más les deseo a todos un muy feliz fin del mundo. El fin de este mundo de dolor, de egoísmo, de deshumanización.

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19/10/11

40

Cuatro veces diez
Diez veces cuatro

Mi rostro, el mapa de mi existir
Sonrisa orogénica
Hacia el este, un corazón con jardines florecidos
En el centro, polución
Al norte, la laguna seca de mis ojos
Más allá, las luces de mi razón
Y en el sur, la península, capital de la pasión

Cuatro veces diez
Diez veces cuatro


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4/10/11

N.D.R.

Un nombre.
Cinco letras.
Nada es tan simple como parece.
Un prisma vivificante
que acrecienta mi luz tenue
y la transforma en arcoiris.
Un lívido arcoiris
que pincela mis claroscuros.
¿Cómo explicar este maremagnum,
este narcótico que me acelera?
¿Cómo explicar lo aleatorio,
si es que existe?
Un glaciar que se convirtió en corazón.
Una coraza, en piel.
Jamás pensé en sentir esto otra vez.
Nunca imaginé que lo que buscaba estaba cerca.
Tus ojos penetraron en mí.
Tus manos hallaron la clave secreta.
Y volvió a correr la sangre dentro de mí.
Ahora vuelvo a batallar por lo que quiero ser.
Por lo que quiero ver.
Por lo que quiero.

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20/7/11

Día del amigo

A propósito del día que se festeja hoy, el popular Día del Amigo, he reflexionado sobre algunas observaciones que debo dar a conocer de alguna manera, porque si algo que quiere salir queda adentro, hace mal, vió?
La gente que le dice "Feliz día del amigo" a cualquiera. Estaba volviendo del kiosco, donde fui a abastecerme de cigarrillos, cuando escuché el consabido saludo. Hice memoria durante dos segundos y no, no recordé tener ningún vecino que, subitamente, se haya hecho AMIGO mío. Cuando me dí vuelta, era el carnicero quien me saludaba, con la misma cara que pone al baldear la vereda o al cobrar: su sonrisa falsa, la misma que usa con los otros para hablar mal de cualquiera. "Gracias", le dije, sin ningún "igualmente" o "para vos también" que dé lugar a confusiones.
Al rato, cuando viajaba en colectivo, un señor con muchísimos años de vida y de aportes, se puso a hablarme. Él sentado, yo parado. Merece un paréntesis el hecho de que SIEMPRE, en todo momento y lugar, alguien se pone a hablarme, sea para hablar del clima, preguntarme la hora o alguna dirección. Después de contar gran parte de su vida, de recitar poesía en italiano y español y de contar que tenía un amigo que era mucho más groso que Borges y Cortázar juntos, se bajó sin olvidar de decirme "Feliz día del amigo".
Hoy, cuando abrí mi cuenta de Facebook, esa en la que tengo casi 300 amigos, tenía algún que otro saludo. Yo pensaba (hasta no hace mucho y de manera ingenua) que si algo salía en internet era cierto, pero me di cuenta que el "amigos" de Facebook tiene la misma categoría que el "amigos" del carnicero o del viejito anecdotario. Aún así hice y recibí muchos saludos, la mayoría por mensaje de texto. Y me dí cuenta de que ahora ni siquiera se envían mensajes personalizados, y se opta por las cadenas de sms que suelen decir, caracteres más, caracteres menos "Felz dia p ms amgs a pesar d no verns 100pre cuentan conmg 1 bso los kiero". Pero eso no lo critico, es una forma de acercamiento en estos tiempos en que nadie tiene tiempo para acercarse a nadie.
Curiosos son también los avisos que intentan impulsar las ventas de todo tipo de productos con motivo de este día. Si hay amigos que hagan ese tipo de regalos, quiero conocerlos para ir, lentamente, entablando una linda y sana amistad, llena de obsequios e intereses comunes. Con este argumento no me costaría tanto decir "igualmente".

15/3/11

Amar (Pretérito Concreto)

Emerges del pasado atravesando mi hoy.
Sobrevuelas mi cotidianeidad, tan diáfana como entonces,
para beber el insípido líquido de mis ojos.
La humedad dificulta mi visión
aunque logro divisarte, en tonos pastel,
acercándote hacia mí.
Golpeando las murallas de mi pecho
un corazón intenta abrirse paso
para respirar la brisa fresca
de tu aliento.
Catatónico, solo balbuceo.
Tu nombre está aletargado
en los confines de mi memoria.
Pretendo abrazarte y te escurres
tiñéndome de azul.
Mi piel se estremece frente a tí.
Y vuelves a rotar en mi órbita,
satélite perverso,
dejándome la estela de tu aroma
y la agonía de mi espíritu.
Sonríes, sorbiendo mi corazón.
Tus maniqueos arrasan mi moral,
derriban mis valores,
soslayan mis verdades.
Observo tu cuerpo intacto
invitándome a volar.
Pero no puedo.
Mis alas se desprendieron
en cuanto me dejaste.


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8/1/11

Nos vamos poniendo tecnos

Eso dijo Luca Prodan alguna vez parafraseando a Pablo Milanés. Ante cada nueva maravilla tecnológica nos quedamos embelesados y, casi sin querer, nos trasladamos automáticamente a la época en que tales cosas eran propias de un relato de ciencia ficción. El mundo avanza y junto a él, avanzan también las manecillas del reloj. Sí, también las de nuestro reloj interno. ¡Y es que cuesta tanto digerir que el tiempo sea tan impiadoso! Soy parte de ese sector etario demasiado joven para pensar en la jubilación y demasiado viejo para trabajar de cadete. Soy parte de ese sector que los economistas denominan como "netamente productivo".
Sin embargo, me dí cuenta de lo fácil que puede resultar calcular cuán viejos estamos. Y no hablo de edades cronológicas, ni imposibilidades físicas. Hablo de relaciones sociales. Ustedes dirán ¿y cómo es eso? Bueno, es que las relaciones que entablamos con quienes nos rodean (y con el mundo en sí) van cambiando de manera casi imperceptible.
De repente, un día nos despertamos y ya no nos causa placer tomar vino o cerveza sentados en el cordón de la vereda. Preferimos sentarnos a la mesa de cualquier bar (medianamente normal) y degustar el sabor de lo que estamos bebiendo, además de detenernos justo antes de transformarnos en seres antropomorfos hostiles.
Pasa algo parecido en los recitales. Ya no hacemos un pogo exacerbado. Ya no estamos sudando y sufriendo contra la valla de contención frente al escenario. Y no es por aburridos. Es que ya no nos bancamos estar dos horas oliendo el sudor de un tipo al que jamás volveremos a ver. Disfrutamos de la música sin exacerbarnos, lo que justamente significa "disfrutarla".
Otra característica que se trastoca es que cuando vamos a los cumpleaños de nuestros amigos, la gran mayoría de ellos llega acompañado. Y no hablo sólo de esposa, mujer o amante sino que muchas veces también lo hacen acompañados de sus hijos. Es entonces cuando ya no hablamos de "nosotros" sino de "ellos", de esos pequeños seres que colman nuestros días con palabras como pañales, juguetes, colegio, vacunas, etc.
El siguiente ítem es la cuestión laboral. Cuando surge este tema es cuando todos intentan demostrar que sus respectivos jefes son las peores personas del mundo. A medida que se suceden las exposiciones de cada uno, el siguiente redobla la apuesta agregando un tinte aún más dramático al relato anterior. Esto se exacerba a su máxima potencia si hay alguien que esté en una empresa familiar... Pero yo no estoy aquí para defender a los patrones. En absoluto. Es como una vez me dijo un amigo: No hay patrones buenos, el único patrón bueno es el que está finado.
Aún así, y a pesar de todo y de todos, seguimos siendo niños que se ríen de cosas estúpidas, adolescentes que se rebelan ante lo injusto. Porque nuestra esencia sigue siendo la misma. Pero si cometemos el error de matar a ese niño, a ese adolescente interior, nos convertimos en nada. O como diría Hegel :"La verdad no es el ser ni la nada, sino el hecho de que el ser se convierta o, mejor, se haya convertido en nada".