Deseo y posesión.
Fantasía y obtención.
Un mundo regido por la saciedad
del placer súbito.
Corramos tras lo nuevo.
Lo viejo, muerto está.
Un daltonismo intelectual
muestra todo en tonos rosa.
Un onanismo intelectual
que aniquila conciencias.
Y sin querer somos animales felices
revolcándonos en la mugre.
Destilando ilusiones
adaptadas a un nuevo envase.
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19/11/15
12/3/15
Armagedón
Veo imágenes del final.
Confusos recuerdos premonitorios.
Tecno-guerras.
Tanatocracia.
El hombre depredando al hombre.
Miles de gritos amplificados.
Y el dolor de parir monstruos.
Onirocidios.
Copromorfismos.
Dioses de fantasía.
Cuerpos lobotomizados.
La sangre como mercancía.
Un sol negro extinguiéndose.
Y en carne viva la piel muerta.
Distopía.
Armagedón.
Confusos recuerdos premonitorios.
Tecno-guerras.
Tanatocracia.
El hombre depredando al hombre.
Miles de gritos amplificados.
Y el dolor de parir monstruos.
Onirocidios.
Copromorfismos.
Dioses de fantasía.
Cuerpos lobotomizados.
La sangre como mercancía.
Un sol negro extinguiéndose.
Y en carne viva la piel muerta.
Distopía.
Armagedón.
30/12/13
Resumen 2013
Se va el año más largo de mi vida. Y no es una metáfora. Lo empecé en Roma (4 horas antes por esa cuestión de los husos) y lo terminaré en éste, mi lugar, cuando el reloj anuncie la llegada del nuevo año.
No soy triscaidecafóbico y por esa simple razón este año terminado en 13 fue uno de los mejores de los últimos tiempos. Viajé, soñé, cumplí sueños. Amé, abracé, reí y viví. Conocí gente increíble, estreché mis lazos fuertemente con aquellos que ya conocía y me sigo entusiasmando en cada nuevo encuentro.
Estoy en una ardua lucha sin tregua contra mis demonios a quienes estoy doblegando. Estoy reaprendiendo a amarme y a amar a mis seres queridos. Ya no tengo miedo de demostrar afecto. Mi corazón estuvo cascoteado, olvidado y prisionero en un rincón oscuro de mi pecho, sojuzgado por este cerebro implacable que me gobierna. Su condena terminó, definitivamente.
Durante mucho tiempo estuve peleado con la vida y en este año hicimos las paces. Aprendí a ver lo bueno, lo maravilloso, lo espontáneo y lo sorprendente del día a día, en cada persona. Veo mis errores con más claridad y sé que puedo superarlos. Me redescubro en cada mañana.
Escupo la flema del dolor. Y escupo mi parecer que puede resultar incómodo a los demás. Y sigo buscando a mis lágrimas que se perdieron hace ya bastante tiempo.
Así y todo, aún conservo esa esencia curiosa, empática e idealista que cree en un mundo mejor. Mi brújula encontró su norte y hacia él me dirijo.
Estoy más viejo, es verdad. Pero tengo más planes que nunca.
Estoy más viejo. Pero me río más y refunfuño menos.
Estoy más viejo. Pero... qué carajos!! Sigo bailando el ritmo frenético del pulso vital.
Bailamos?
Que todos tengan un año casi tan maravilloso como el que tuve.
Los quiero amigos.
Besos en cada nalga.
Y Feliz 2014!!!
No soy triscaidecafóbico y por esa simple razón este año terminado en 13 fue uno de los mejores de los últimos tiempos. Viajé, soñé, cumplí sueños. Amé, abracé, reí y viví. Conocí gente increíble, estreché mis lazos fuertemente con aquellos que ya conocía y me sigo entusiasmando en cada nuevo encuentro.
Estoy en una ardua lucha sin tregua contra mis demonios a quienes estoy doblegando. Estoy reaprendiendo a amarme y a amar a mis seres queridos. Ya no tengo miedo de demostrar afecto. Mi corazón estuvo cascoteado, olvidado y prisionero en un rincón oscuro de mi pecho, sojuzgado por este cerebro implacable que me gobierna. Su condena terminó, definitivamente.
Durante mucho tiempo estuve peleado con la vida y en este año hicimos las paces. Aprendí a ver lo bueno, lo maravilloso, lo espontáneo y lo sorprendente del día a día, en cada persona. Veo mis errores con más claridad y sé que puedo superarlos. Me redescubro en cada mañana.
Escupo la flema del dolor. Y escupo mi parecer que puede resultar incómodo a los demás. Y sigo buscando a mis lágrimas que se perdieron hace ya bastante tiempo.
Así y todo, aún conservo esa esencia curiosa, empática e idealista que cree en un mundo mejor. Mi brújula encontró su norte y hacia él me dirijo.
Estoy más viejo, es verdad. Pero tengo más planes que nunca.
Estoy más viejo. Pero me río más y refunfuño menos.
Estoy más viejo. Pero... qué carajos!! Sigo bailando el ritmo frenético del pulso vital.
Bailamos?
Que todos tengan un año casi tan maravilloso como el que tuve.
Los quiero amigos.
Besos en cada nalga.
Y Feliz 2014!!!
20/3/13
Aprender o ser enseñado
Siempre creí en lo importante que es no claudicar en los sueños. Y en mantener la esencia. Y a pesar de todo y de todos tratar de ser el mismo.
Estoy seguro de que si pudiese encontrar a mi yo de décadas atrás, seguramente nos llevaríamos de maravillas.
Uno aprende o es enseñado. Esas son las únicas opciones para conocer.
En la secundaria aprendí a sobrevivir. A mentir. A descartar. A llegar tarde. A no llegar a nada. Y a que no me importe. Aprendí todo. Está claro que no aprendí el método científico, ni que una premisa deba tener secuencia lógica con la otra. Fueron 5 largos años haciendo lo que tenía ganas.
Nunca fui un gran estudiante. Aunque admito que era lo suficientemente bueno en las materias sociales y en las Lenguas Extranjeras. Inglés, Filosofía e Historia me encantaban, tanto como las chicas y la cerveza. Y puse en la balanza al bolsillo y al corazón.
Fue así como llegué a la carrera de Derecho que nunca terminé. Un torcido en derecho.
Y seguí aprendiendo. Aprendí a asesinar amores y utopías. Ese era yo. Efervescente. Combativo. Tomando mucha cerveza. Cogiéndome hasta los plumeros. Y leyendo mucho de todo lo que me interesaba. Militaba donde me encontrase: en la facu, en la calle o en una cama. En la universidad estudié lo peligroso que es el que no se emborracha en las peñas porque es el único que sabe al otro día quién estuvo con quién.
Era medio guerrillero, con tendencia a la sexopatía. Un colectivista swinger. Para mí la hoz era una vagina y el martillo un pene. Tenía 20 años y creía en la revolución como una pulsión sexual.
Dejé Derecho y me fui a Filosofía. La técnica sexual que desarrollé, dado que siempre fui feo, fue el saber. Yo leía a todos los filósofos clásicos y bolaceaba a lo loco. Las chicas me miraban. Asentían. Funcionaba. Lo confieso: un 74% de mis polvos universitarios fueron gracias a Nietzsche, Marx o Weber.
Y así fue como me enamoré por primera vez. A mí me gustaba una piba que se tomaba todo en serio. Yo me tomaba todo en joda. Hacíamos una buena pareja con un sexo increíble. Pero me dejó. Y como dijo el Indio Solari: "ese día me mandó al descenso".
Luego la vida me fue llevando por distintos lugares y, tras varios años en el ostracismo de la civilidad, un buen día me decidí a acatar lo que me dictaba el corazón. Y comencé el Profesorado de Inglés. La lengua de Shakespeare, de Wilde, de Bukowski... Sí, y también la lengua de los mayores colonizadores mentales de la historia. Allí encontré mi trinchera.
Y seguí conociendo gente muy buena y gente muy hija de puta. Pero nadie pudo quitarme la perseverancia. Caí, me levanté y seguí adelante sin olvidar el camino que dejaba.
Los tipos sinceros son los que tienen alguna habilidad para mantener su esencia. Y perseveran en ella. La mayoría de los burócratas del saber, la cultura, el arte, las noticias, las leyes, la vida, abandonan si enfrente hay un perseverante. Y aún lo soy; y sigo aprendiendo.
Estoy seguro de que si pudiese encontrar a mi yo de décadas atrás, seguramente nos llevaríamos de maravillas.
Uno aprende o es enseñado. Esas son las únicas opciones para conocer.
En la secundaria aprendí a sobrevivir. A mentir. A descartar. A llegar tarde. A no llegar a nada. Y a que no me importe. Aprendí todo. Está claro que no aprendí el método científico, ni que una premisa deba tener secuencia lógica con la otra. Fueron 5 largos años haciendo lo que tenía ganas.
Nunca fui un gran estudiante. Aunque admito que era lo suficientemente bueno en las materias sociales y en las Lenguas Extranjeras. Inglés, Filosofía e Historia me encantaban, tanto como las chicas y la cerveza. Y puse en la balanza al bolsillo y al corazón.
Fue así como llegué a la carrera de Derecho que nunca terminé. Un torcido en derecho.
Y seguí aprendiendo. Aprendí a asesinar amores y utopías. Ese era yo. Efervescente. Combativo. Tomando mucha cerveza. Cogiéndome hasta los plumeros. Y leyendo mucho de todo lo que me interesaba. Militaba donde me encontrase: en la facu, en la calle o en una cama. En la universidad estudié lo peligroso que es el que no se emborracha en las peñas porque es el único que sabe al otro día quién estuvo con quién.
Era medio guerrillero, con tendencia a la sexopatía. Un colectivista swinger. Para mí la hoz era una vagina y el martillo un pene. Tenía 20 años y creía en la revolución como una pulsión sexual.
Dejé Derecho y me fui a Filosofía. La técnica sexual que desarrollé, dado que siempre fui feo, fue el saber. Yo leía a todos los filósofos clásicos y bolaceaba a lo loco. Las chicas me miraban. Asentían. Funcionaba. Lo confieso: un 74% de mis polvos universitarios fueron gracias a Nietzsche, Marx o Weber.
Y así fue como me enamoré por primera vez. A mí me gustaba una piba que se tomaba todo en serio. Yo me tomaba todo en joda. Hacíamos una buena pareja con un sexo increíble. Pero me dejó. Y como dijo el Indio Solari: "ese día me mandó al descenso".
Luego la vida me fue llevando por distintos lugares y, tras varios años en el ostracismo de la civilidad, un buen día me decidí a acatar lo que me dictaba el corazón. Y comencé el Profesorado de Inglés. La lengua de Shakespeare, de Wilde, de Bukowski... Sí, y también la lengua de los mayores colonizadores mentales de la historia. Allí encontré mi trinchera.
Y seguí conociendo gente muy buena y gente muy hija de puta. Pero nadie pudo quitarme la perseverancia. Caí, me levanté y seguí adelante sin olvidar el camino que dejaba.
Los tipos sinceros son los que tienen alguna habilidad para mantener su esencia. Y perseveran en ella. La mayoría de los burócratas del saber, la cultura, el arte, las noticias, las leyes, la vida, abandonan si enfrente hay un perseverante. Y aún lo soy; y sigo aprendiendo.
1/5/12
Ser trabajador hoy
Hace poco vi con mis propios ojos como la gente ve a una persona vestida con un mameluco que tenía los vestigios de una jornada laboral ardua. Pasó en un mercado de barrio. El hombre amablemente se dirigió a las distintas góndolas del comercio para adquirir lo que finalmente iba a llevar. A su paso, el resto de la gente se corría como si este hombre estuviese visiblemente afectado por alguna enfermedad.
¿Cómo vemos a un trabajador? ¿Hacemos diferencia entre los "trabajadores de cuello blanco" y los demás?
Etimológicamente trabajo deriva de una tortura medieval cuyo nombre en latín era tripalĭum (tres palos), extendiéndose el verbo tripaliāre como sinónimo de torturar o torturarse. Posteriormente la palabra mutó en el castellano arcaico a trebejare, ya con el significado de esfuerzo, y luego surgió trabajar como sinónimo de laborar.
Según Wikipedia un trabajador es una persona que con la edad legal suficiente presta sus servicios retribuidos. Según Marx, el trabajador (o mejor dicho, el proletario) es aquel que vende al capitalista su fuerza de trabajo, o dicho de otro modo, el obrero se compromete mediante un contrato a realizar un trabajo a cambio de un salario equivalente al valor de la fuerza de trabajo o sea al valor del conjunto de bienes necesarios para su existencia.
¿Nos alquilamos o nos vendemos?
Pareciese como si hoy en día ser obrero fuese una manera de diferenciar y de ubicar en una "casta inferior" a quienes lo sean. De hecho, ya no se dice “trabajador”. El vocablo de estos tiempos para denominar a quien pone su cuerpo al servicio de otro es el de “empleado”. Pero no basta con ser un “empleado”, es decir, un medio, una herramienta para cumplir con un fin ajeno. Además debemos ser “flexibles”. Sí, flexibles, como si en vez de sujetos fuésemos solamente materia. La flexibilidad aparece como una nueva condición “humana” constantemente exaltada por lo que los popes quieren que seamos para ellos. Las famosas 8 horas de trabajo se han transformado en una quimera. La interconectividad nos mantiene atados al mundo del trabajo, somos trabajadores las 24 horas del día.
El tiempo corre y nosotros debemos ir tras él como el conejo tras la zanahoria. Estar en movimiento es una virtud que enaltece la sociedad, y por ello no debemos detenernos nunca. Trabajemos para comprar, para pagar lo que compramos y para que cuando eso que compramos se torne obsoleto volvamos a correr en busca de lo nuevo. Corremos y corremos pero, ¿hacia dónde? Por más que corramos ya no transpiramos. Nuestro cuerpo es el vestigio de nuestra esencia muerta.
¿Y el ocio?
Bueno, el ocio son sólo esos pequeños momentos en los que realmente hacemos lo que tenemos ganas de hacer. Esos momentos en los que nos quitamos el mameluco y somos nosotros mismos. Esos momentos en los que sentimos que aún estamos vivos. Sin alienación.

¿Cómo vemos a un trabajador? ¿Hacemos diferencia entre los "trabajadores de cuello blanco" y los demás?
Etimológicamente trabajo deriva de una tortura medieval cuyo nombre en latín era tripalĭum (tres palos), extendiéndose el verbo tripaliāre como sinónimo de torturar o torturarse. Posteriormente la palabra mutó en el castellano arcaico a trebejare, ya con el significado de esfuerzo, y luego surgió trabajar como sinónimo de laborar.
Según Wikipedia un trabajador es una persona que con la edad legal suficiente presta sus servicios retribuidos. Según Marx, el trabajador (o mejor dicho, el proletario) es aquel que vende al capitalista su fuerza de trabajo, o dicho de otro modo, el obrero se compromete mediante un contrato a realizar un trabajo a cambio de un salario equivalente al valor de la fuerza de trabajo o sea al valor del conjunto de bienes necesarios para su existencia.
¿Nos alquilamos o nos vendemos?
Pareciese como si hoy en día ser obrero fuese una manera de diferenciar y de ubicar en una "casta inferior" a quienes lo sean. De hecho, ya no se dice “trabajador”. El vocablo de estos tiempos para denominar a quien pone su cuerpo al servicio de otro es el de “empleado”. Pero no basta con ser un “empleado”, es decir, un medio, una herramienta para cumplir con un fin ajeno. Además debemos ser “flexibles”. Sí, flexibles, como si en vez de sujetos fuésemos solamente materia. La flexibilidad aparece como una nueva condición “humana” constantemente exaltada por lo que los popes quieren que seamos para ellos. Las famosas 8 horas de trabajo se han transformado en una quimera. La interconectividad nos mantiene atados al mundo del trabajo, somos trabajadores las 24 horas del día.
El tiempo corre y nosotros debemos ir tras él como el conejo tras la zanahoria. Estar en movimiento es una virtud que enaltece la sociedad, y por ello no debemos detenernos nunca. Trabajemos para comprar, para pagar lo que compramos y para que cuando eso que compramos se torne obsoleto volvamos a correr en busca de lo nuevo. Corremos y corremos pero, ¿hacia dónde? Por más que corramos ya no transpiramos. Nuestro cuerpo es el vestigio de nuestra esencia muerta.
¿Y el ocio?
Bueno, el ocio son sólo esos pequeños momentos en los que realmente hacemos lo que tenemos ganas de hacer. Esos momentos en los que nos quitamos el mameluco y somos nosotros mismos. Esos momentos en los que sentimos que aún estamos vivos. Sin alienación.
2/4/12
Los soldaditos del sur
Hacía frío.
Era Viernes Santo.
Yo hacía un picado con punzón sobre la figura de un huevo de Pascua cuando mis padres me llamaron para ver la televisión. Estaba en 5º grado cuando la bandera argentina volvió a flamear en ese lugar. Un lugar extraño que comenzaron a decirme que nos pertenecía. Así fue como, a partir de ese día, mis maestras pasaron a ser "patriotas combatientes".
Tuvimos que aprender la geografía, la historia, el ecosistema de esas islas a las que no había oído nombrar antes y que me decían que eran nuestras. Tuvimos que aprender de memoria la "marcha de las Malvinas" que aún recuerdo con precisión. Y tras el comienzo de la Guerra tuvimos que aprender como cubrirnos ante la inminencia de un ataque aéreo...
Con sólo 10 años tuve que presenciar esa especie de reality en el que la Guerra se había transformado. Todo el mundo, en todos lados, todo el tiempo hablando de lo mismo.
Y yo, escribiendo cartas a los "soldaditos del sur"...

Era Viernes Santo.
Yo hacía un picado con punzón sobre la figura de un huevo de Pascua cuando mis padres me llamaron para ver la televisión. Estaba en 5º grado cuando la bandera argentina volvió a flamear en ese lugar. Un lugar extraño que comenzaron a decirme que nos pertenecía. Así fue como, a partir de ese día, mis maestras pasaron a ser "patriotas combatientes".
Tuvimos que aprender la geografía, la historia, el ecosistema de esas islas a las que no había oído nombrar antes y que me decían que eran nuestras. Tuvimos que aprender de memoria la "marcha de las Malvinas" que aún recuerdo con precisión. Y tras el comienzo de la Guerra tuvimos que aprender como cubrirnos ante la inminencia de un ataque aéreo...
Con sólo 10 años tuve que presenciar esa especie de reality en el que la Guerra se había transformado. Todo el mundo, en todos lados, todo el tiempo hablando de lo mismo.
Y yo, escribiendo cartas a los "soldaditos del sur"...
31/12/11
Un nuevo año nuevo. Un nuevo armagedón
El año nuevo implica para mucha gente la renovación de la esperanza. Siempre comparo esto con un campeonato de fútbol, al principio todos nos sentimos campeones.
Sin embargo reconozco que en muchos aspectos soy un tipo bastante lúgubre aunque, al igual que en la leyenda de la caja de Pandora, sé que lo último que queda es la esperanza.
Esta cuestión tanática, tan presente en mí, me ha acompañado desde niño. Siempre me fascinó el temor de la gente con respecto a la muerte y aprendí que el temor es un arma muy utilizada para dominarnos. Y la mejor arma para contrarrestarlo es el humor. Por esa simple razón es que me permito reírme del "Fin del mundo".
Tenía 13 años cuando escuché hablar por primera vez de esto. En 1984 varios "mesías" lo anunciaban a los cuatro vientos (quizás influenciados por la novela de George Orwell). Llegó 1999 y volvieron a anunciarlo (con el agregado del temido Y2K). Ahora lo están anunciando nuevamente... Y nos piden arrepentimiento, sumisión, fe y demás "virtudes teologales" que no estoy dispuesto a tolerar.
Si el mundo (o mi mundo) se acabase sé que hice todo lo quise, todo lo que estuvo a mi alcancé: disfruté, amé, reí, y también padecí, aborrecí y me sentí mal. En definitiva VIVÍ que es aquello que odian quienes quieren dominarnos...
Sin embargo, y a diferencia de mucha gente, no despotrico contra este año que se va. Este año que se va ha sido benévolo conmigo y lo recordaré por mucho tiempo.
Me casé, conocí lugares nuevos para mí y volví a estar en otros lugares donde me siento "en casa", me reencontré con afectos a los que hacía mucho tiempo que no veía, y conocí mucha gente con quienes la amistad surgió espontáneamente.
Por todo eso y por mucho más les deseo a todos un muy feliz fin del mundo. El fin de este mundo de dolor, de egoísmo, de deshumanización.
Sin embargo reconozco que en muchos aspectos soy un tipo bastante lúgubre aunque, al igual que en la leyenda de la caja de Pandora, sé que lo último que queda es la esperanza.
Esta cuestión tanática, tan presente en mí, me ha acompañado desde niño. Siempre me fascinó el temor de la gente con respecto a la muerte y aprendí que el temor es un arma muy utilizada para dominarnos. Y la mejor arma para contrarrestarlo es el humor. Por esa simple razón es que me permito reírme del "Fin del mundo".
Tenía 13 años cuando escuché hablar por primera vez de esto. En 1984 varios "mesías" lo anunciaban a los cuatro vientos (quizás influenciados por la novela de George Orwell). Llegó 1999 y volvieron a anunciarlo (con el agregado del temido Y2K). Ahora lo están anunciando nuevamente... Y nos piden arrepentimiento, sumisión, fe y demás "virtudes teologales" que no estoy dispuesto a tolerar.
Si el mundo (o mi mundo) se acabase sé que hice todo lo quise, todo lo que estuvo a mi alcancé: disfruté, amé, reí, y también padecí, aborrecí y me sentí mal. En definitiva VIVÍ que es aquello que odian quienes quieren dominarnos...
Sin embargo, y a diferencia de mucha gente, no despotrico contra este año que se va. Este año que se va ha sido benévolo conmigo y lo recordaré por mucho tiempo.
Me casé, conocí lugares nuevos para mí y volví a estar en otros lugares donde me siento "en casa", me reencontré con afectos a los que hacía mucho tiempo que no veía, y conocí mucha gente con quienes la amistad surgió espontáneamente.
Por todo eso y por mucho más les deseo a todos un muy feliz fin del mundo. El fin de este mundo de dolor, de egoísmo, de deshumanización.
21/11/11
El Metal fuera de Occidente
El Heavy Metal (y sus variantes: Grind, Death, Black, Trash, Power, Gothic, etc.) han sufrido siempre el mote de "música satánica" o de "música pro-yanqui". Sin embargo existen muchas bandas, a lo largo y ancho del mundo, que lo han utilizado como una expresión visceral de su realidad. Todo aquel que esté mínimamente familiarizado con este estilo conoce grupos que no son estadounidenses ni británicos (que son los más conocidos). Pero leyendo cosas en internet me encontré con la historia de una banda iraquí que sufrió la persecución del régimen por "escuchar música occidental". Su nombre es Acrassicauda - apodada el Escorpión de Bagdad - que ha tenido que vender todas sus posesiones no esenciales (CDs, cintas, remeras) para poder así, mudarse de sitio, luego de recibir serias amenazas (y sabemos que las amenazas en Irak son cosa seria). Su historia es tan increíble que se ha filmado un documental que fue premiado en el Festival de Filmes de Toronto en 2007.
Aunque lo que más me llamó la atención de algunos grupos heavy de Medio Oriente fue su capacidad para insertar elementos nativos (instrumentos, tipos de entonación) en su música, sé que su verdadera razón de existir es mostrar toda su impotencia por las sociedades donde les toca vivir.
Todos conocemos las historias de los que mueren en nombre de Allah, a quienes se les llama mártires. Y hay también quienes van a la cárcel en nombre del Metal. Son encarcelados por adorar al diablo. Si llevan el pelo largo, se les corta el pelo en el calabozo, como mínimo.
En Egipto la situación dista un poco y al igual que en otros países musulmanes tienen una situación política más “abierta” y existen recitales con todas las licencias. Sin embargo no pueden librarse de que se infiltre la policía secreta… por si las moscas. Quizás lo más interesante sea la presencia de mujeres metaleras, quienes más allá de su situación inferior en el mundo islámico combinan su velo con música extrema; y, por otra parte no tan alejada de este mismo tema, la manera en que conviven el Metal con el Islam. Hay muchísimas jóvenes con el hijab o velo islámico que agitan sus cabezas como auténticas metaleras: son las muhajababes, El término muhajabe se utiliza para describir a una mujer que lleva el velo y se atiene a las normas de la hiyab. Muhajababe, como se pueden imaginar, es simplemente un acrónimo de este término y "babe", una palabra usada para describir a las mujeres atractivas en muchas culturas. Las muhajababes se pueden vestir con una amplia gama de otras prendas que no pueden ser inmediatamente vinculadas con la tradición musulmana.
Massive Scar Era es el primer grupo egipcio formado sólo por mujeres. Y Sherine, la cantante, los sorprendería con su brutal voz.
Y, ¿el sexo, el alcohol, las drogas y el rock'n'roll? Existe todo eso aunque la pena por consumo de drogas es durísima en estos países y puede llegar al azotamiento y a la muerte. El alcohol es más accesible, no está prohibido en Egipto (ni en otros países); incluso en los lugares más fundamentalistas es posible encontrarlo. En cuanto al sexo… creo que los metaleros queman más energía agitando su cabeza mientras escuchan extasiados su música.
De todos modos, la música metal es haram. Es considerada música del Mal, está prohibida por la religión. Ni mencionar cabe lo de llevar camisetas, pantalones y melenas que se relacionen con este género musical, no obstante hay quienes se atreven. La cuestión es que, allá por los años 90, hubo en Egipto una especie de movimiento satánico que vino de Occidente y comenzó a montar fiestas y recitales privados. Las autoridades los detuvieron y echaron la culpa, una vez más, a la mala influencia occidental, la globalización de los ateos, el peligro de Internet y de la televisión por satélite –aunque luego ellos tengan más hogares con conexión a internet y satélite que cualquier país de Europa-.
Así fue como me topé en Youtube con bandas de Irán como Aliaj, de Turquía como Mezarkabul, de Arabia Saudita como Nervecell e incluso de Bangladesh como Chthonic o de Afganistán como Al Qaynah (aparecida tras la caída del régimen talibán). Incluso pude averiguar que existe un festival, el Desert Rock Festival en Dubai, donde se dan cita muchas de las bandas de la región junto a otras conocidísimas como Metallica, Testament o Arch Enemy. Incluso se ha editado un libro sobre Islam y Heavy Metal escrito por Mark LeVine, el líder de la nueva generación de estudiantes del Moderno Medio Oriente y el Islam, educado en EE.UU.
En Israel el grupo más emblemático es Orphaned Land considerada la banda fundacional del Metal Oriental ya que fusiona la música folk de Oriente Medio y el mundo árabe con riffs de guitarras y doble bombo. Es impresionante la presencia de su cantante masculino, Kobi Farhi, quien nos recuerda a un Jesús moderno. La mística del grupo está enlazada con las 3 religiones fundamentales que se practican en Israel – Judaísmo, Cristianismo e Islamismo – aunque a través de ello intenten una suerte de descripción de la situación del país en la actualidad.
Quise ir más allá y me pregunté que pasará con los grupos que viven en otro tipo de regímenes que no tienen una base religiosa como la de los países de Medio Oriente. ¿Qué movimiento heavy hay en China (paradigma del Nuevo Orden Mundial)? ¿Qué pasará en Cuba (un gobierno comunista deformado)?.
En China, más allá de sus beneficios como “comunismo de mercado”, el Metal aún es perseguido por esta cuestión de la transculturización. Aún así han proliferado distintos grupos de rock y de metal que nada tienen que envidiarle a los de Occidente. El grupo más emblemático, Tang Dinasty, es considerado el primero en su tipo en China y quien abrió el camino a los demás. Su canción más conocida, A dream return to Tang Dinasty, habla acerca de la historia de los períodos más prósperos del país: el de la Dinastía Tang, en respuesta (quizás un tanto nacionalista) a la globalización.
En Cuba la situación es aún más dramática puesto que no existen canales de difusión de la obra de estos artistas, mayoritariamente en contra del castrismo. Es algo cuasi-clandestino que sobrevive gracias a internet, en especial a una página que se ha tomado el trabajo de recopilar lo que se está haciendo allí. Una de las bandas con más convocatoria en la isla es Médula.
Es obvio que la música, al evitar ser un mero medio de supervivencia, inclina a sus ejecutantes a tomar una postura evidente frente a la realidad que les toca vivir. Como dijo Fela Kuti, un músico nigeriano ya fallecido tras ser perseguido durante años por el gobierno de su país debido a su lucha por los derechos civiles, “La música es el arma del futuro”.
Aunque lo que más me llamó la atención de algunos grupos heavy de Medio Oriente fue su capacidad para insertar elementos nativos (instrumentos, tipos de entonación) en su música, sé que su verdadera razón de existir es mostrar toda su impotencia por las sociedades donde les toca vivir.
Todos conocemos las historias de los que mueren en nombre de Allah, a quienes se les llama mártires. Y hay también quienes van a la cárcel en nombre del Metal. Son encarcelados por adorar al diablo. Si llevan el pelo largo, se les corta el pelo en el calabozo, como mínimo.
En Egipto la situación dista un poco y al igual que en otros países musulmanes tienen una situación política más “abierta” y existen recitales con todas las licencias. Sin embargo no pueden librarse de que se infiltre la policía secreta… por si las moscas. Quizás lo más interesante sea la presencia de mujeres metaleras, quienes más allá de su situación inferior en el mundo islámico combinan su velo con música extrema; y, por otra parte no tan alejada de este mismo tema, la manera en que conviven el Metal con el Islam. Hay muchísimas jóvenes con el hijab o velo islámico que agitan sus cabezas como auténticas metaleras: son las muhajababes, El término muhajabe se utiliza para describir a una mujer que lleva el velo y se atiene a las normas de la hiyab. Muhajababe, como se pueden imaginar, es simplemente un acrónimo de este término y "babe", una palabra usada para describir a las mujeres atractivas en muchas culturas. Las muhajababes se pueden vestir con una amplia gama de otras prendas que no pueden ser inmediatamente vinculadas con la tradición musulmana.
Massive Scar Era es el primer grupo egipcio formado sólo por mujeres. Y Sherine, la cantante, los sorprendería con su brutal voz.
Y, ¿el sexo, el alcohol, las drogas y el rock'n'roll? Existe todo eso aunque la pena por consumo de drogas es durísima en estos países y puede llegar al azotamiento y a la muerte. El alcohol es más accesible, no está prohibido en Egipto (ni en otros países); incluso en los lugares más fundamentalistas es posible encontrarlo. En cuanto al sexo… creo que los metaleros queman más energía agitando su cabeza mientras escuchan extasiados su música.
De todos modos, la música metal es haram. Es considerada música del Mal, está prohibida por la religión. Ni mencionar cabe lo de llevar camisetas, pantalones y melenas que se relacionen con este género musical, no obstante hay quienes se atreven. La cuestión es que, allá por los años 90, hubo en Egipto una especie de movimiento satánico que vino de Occidente y comenzó a montar fiestas y recitales privados. Las autoridades los detuvieron y echaron la culpa, una vez más, a la mala influencia occidental, la globalización de los ateos, el peligro de Internet y de la televisión por satélite –aunque luego ellos tengan más hogares con conexión a internet y satélite que cualquier país de Europa-.
Así fue como me topé en Youtube con bandas de Irán como Aliaj, de Turquía como Mezarkabul, de Arabia Saudita como Nervecell e incluso de Bangladesh como Chthonic o de Afganistán como Al Qaynah (aparecida tras la caída del régimen talibán). Incluso pude averiguar que existe un festival, el Desert Rock Festival en Dubai, donde se dan cita muchas de las bandas de la región junto a otras conocidísimas como Metallica, Testament o Arch Enemy. Incluso se ha editado un libro sobre Islam y Heavy Metal escrito por Mark LeVine, el líder de la nueva generación de estudiantes del Moderno Medio Oriente y el Islam, educado en EE.UU.
En Israel el grupo más emblemático es Orphaned Land considerada la banda fundacional del Metal Oriental ya que fusiona la música folk de Oriente Medio y el mundo árabe con riffs de guitarras y doble bombo. Es impresionante la presencia de su cantante masculino, Kobi Farhi, quien nos recuerda a un Jesús moderno. La mística del grupo está enlazada con las 3 religiones fundamentales que se practican en Israel – Judaísmo, Cristianismo e Islamismo – aunque a través de ello intenten una suerte de descripción de la situación del país en la actualidad.
Quise ir más allá y me pregunté que pasará con los grupos que viven en otro tipo de regímenes que no tienen una base religiosa como la de los países de Medio Oriente. ¿Qué movimiento heavy hay en China (paradigma del Nuevo Orden Mundial)? ¿Qué pasará en Cuba (un gobierno comunista deformado)?.
En China, más allá de sus beneficios como “comunismo de mercado”, el Metal aún es perseguido por esta cuestión de la transculturización. Aún así han proliferado distintos grupos de rock y de metal que nada tienen que envidiarle a los de Occidente. El grupo más emblemático, Tang Dinasty, es considerado el primero en su tipo en China y quien abrió el camino a los demás. Su canción más conocida, A dream return to Tang Dinasty, habla acerca de la historia de los períodos más prósperos del país: el de la Dinastía Tang, en respuesta (quizás un tanto nacionalista) a la globalización.
En Cuba la situación es aún más dramática puesto que no existen canales de difusión de la obra de estos artistas, mayoritariamente en contra del castrismo. Es algo cuasi-clandestino que sobrevive gracias a internet, en especial a una página que se ha tomado el trabajo de recopilar lo que se está haciendo allí. Una de las bandas con más convocatoria en la isla es Médula.
Es obvio que la música, al evitar ser un mero medio de supervivencia, inclina a sus ejecutantes a tomar una postura evidente frente a la realidad que les toca vivir. Como dijo Fela Kuti, un músico nigeriano ya fallecido tras ser perseguido durante años por el gobierno de su país debido a su lucha por los derechos civiles, “La música es el arma del futuro”.
6/8/11
Crisis en EE. UU.
La crisis en los Estados Unidos de América es vista con sorna desde aquí. Es la primera vez que el gobierno yanki se ve tan vulnerable y mucha gente cree que, como un designio divino, están cosechando lo que han sembrado. El mundo está cambiando (no estoy muy seguro que sea para bien), Europa también está en crisis y el nuevo paradigma proviene del Extremo Oriente, más precisamente de la República Popular China con su comunismo de mercado (???).
Pero aquí lo más importante es que en esta crisis, como en todas las crisis, quienes realmente la padecen son los sectores más vulnerables. Desde los indignados de España, los manifestantes griegos o los nuevos homeless norteamericanos. En el caso específico de los EE.UU., ya no pueden exportar su crisis al patio trasero - léase América Latina - y por ende tienen que utilizar de válvula de descompresión a su propio pueblo. En vista de ello es que se está realizando un ajuste salvaje impulsado por el sector más conservador y reaccionario de la política norteamericana: el Partido Republicano, de donde han salido exponentes de la talla de George Bush - padre e hijo - , Ronald Reagan o Nelson Rockefeller.
No soy un conspiranoico pero debo admitir que muchas de las noticias que estoy leyendo han sido predichas en la película "Zeitgeist". Sólo espero que el desarrollo de los sucesos no llegue al extremo planteado en la misma.
Si no viste "Zeitgeist", o querés verla de nuevo acá está:
Pero aquí lo más importante es que en esta crisis, como en todas las crisis, quienes realmente la padecen son los sectores más vulnerables. Desde los indignados de España, los manifestantes griegos o los nuevos homeless norteamericanos. En el caso específico de los EE.UU., ya no pueden exportar su crisis al patio trasero - léase América Latina - y por ende tienen que utilizar de válvula de descompresión a su propio pueblo. En vista de ello es que se está realizando un ajuste salvaje impulsado por el sector más conservador y reaccionario de la política norteamericana: el Partido Republicano, de donde han salido exponentes de la talla de George Bush - padre e hijo - , Ronald Reagan o Nelson Rockefeller.
No soy un conspiranoico pero debo admitir que muchas de las noticias que estoy leyendo han sido predichas en la película "Zeitgeist". Sólo espero que el desarrollo de los sucesos no llegue al extremo planteado en la misma.
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