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30/12/13

Resumen 2013

Se va el año más largo de mi vida. Y no es una metáfora. Lo empecé en Roma (4 horas antes por esa cuestión de los husos) y lo terminaré en éste, mi lugar, cuando el reloj anuncie la llegada del nuevo año.
No soy triscaidecafóbico y por esa simple razón este año terminado en 13 fue uno de los mejores de los últimos tiempos. Viajé, soñé, cumplí sueños. Amé, abracé, reí y viví. Conocí gente increíble, estreché mis lazos fuertemente con aquellos que ya conocía y me sigo entusiasmando en cada nuevo encuentro.
Estoy en una ardua lucha sin tregua contra mis demonios a quienes estoy doblegando. Estoy reaprendiendo a amarme y a amar a mis seres queridos. Ya no tengo miedo de demostrar afecto. Mi corazón estuvo cascoteado, olvidado y prisionero en un rincón oscuro de mi pecho, sojuzgado por este cerebro implacable que me gobierna. Su condena terminó, definitivamente.
Durante mucho tiempo estuve peleado con la vida y en este año hicimos las paces. Aprendí a ver lo bueno, lo maravilloso, lo espontáneo y lo sorprendente del día a día, en cada persona. Veo mis errores con más claridad y sé que puedo superarlos. Me redescubro en cada mañana.
Escupo la flema del dolor. Y escupo mi parecer que puede resultar incómodo a los demás. Y sigo buscando a mis lágrimas que se perdieron hace ya bastante tiempo.
Así y todo, aún conservo esa esencia curiosa, empática e idealista que cree en un mundo mejor. Mi brújula encontró su norte y hacia él me dirijo.
Estoy más viejo, es verdad. Pero tengo más planes que nunca.
Estoy más viejo. Pero me río más y refunfuño menos.
Estoy más viejo. Pero... qué carajos!! Sigo bailando el ritmo frenético del pulso vital.
Bailamos?



Que todos tengan un año casi tan maravilloso como el que tuve.
Los quiero amigos.
Besos en cada nalga.
Y Feliz 2014!!!


31/12/11

Un nuevo año nuevo. Un nuevo armagedón

El año nuevo implica para mucha gente la renovación de la esperanza. Siempre comparo esto con un campeonato de fútbol, al principio todos nos sentimos campeones.
Sin embargo reconozco que en muchos aspectos soy un tipo bastante lúgubre aunque, al igual que en la leyenda de la caja de Pandora, sé que lo último que queda es la esperanza.
Esta cuestión tanática, tan presente en mí, me ha acompañado desde niño. Siempre me fascinó el temor de la gente con respecto a la muerte y aprendí que el temor es un arma muy utilizada para dominarnos. Y la mejor arma para contrarrestarlo es el humor. Por esa simple razón es que me permito reírme del "Fin del mundo".
Tenía 13 años cuando escuché hablar por primera vez de esto. En 1984 varios "mesías" lo anunciaban a los cuatro vientos (quizás influenciados por la novela de George Orwell). Llegó 1999 y volvieron a anunciarlo (con el agregado del temido Y2K). Ahora lo están anunciando nuevamente... Y nos piden arrepentimiento, sumisión, fe y demás "virtudes teologales" que no estoy dispuesto a tolerar.
Si el mundo (o mi mundo) se acabase sé que hice todo lo quise, todo lo que estuvo a mi alcancé: disfruté, amé, reí, y también padecí, aborrecí y me sentí mal. En definitiva VIVÍ que es aquello que odian quienes quieren dominarnos...
Sin embargo, y a diferencia de mucha gente, no despotrico contra este año que se va. Este año que se va ha sido benévolo conmigo y lo recordaré por mucho tiempo.
Me casé, conocí lugares nuevos para mí y volví a estar en otros lugares donde me siento "en casa", me reencontré con afectos a los que hacía mucho tiempo que no veía, y conocí mucha gente con quienes la amistad surgió espontáneamente.
Por todo eso y por mucho más les deseo a todos un muy feliz fin del mundo. El fin de este mundo de dolor, de egoísmo, de deshumanización.

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20/7/11

Día del amigo

A propósito del día que se festeja hoy, el popular Día del Amigo, he reflexionado sobre algunas observaciones que debo dar a conocer de alguna manera, porque si algo que quiere salir queda adentro, hace mal, vió?
La gente que le dice "Feliz día del amigo" a cualquiera. Estaba volviendo del kiosco, donde fui a abastecerme de cigarrillos, cuando escuché el consabido saludo. Hice memoria durante dos segundos y no, no recordé tener ningún vecino que, subitamente, se haya hecho AMIGO mío. Cuando me dí vuelta, era el carnicero quien me saludaba, con la misma cara que pone al baldear la vereda o al cobrar: su sonrisa falsa, la misma que usa con los otros para hablar mal de cualquiera. "Gracias", le dije, sin ningún "igualmente" o "para vos también" que dé lugar a confusiones.
Al rato, cuando viajaba en colectivo, un señor con muchísimos años de vida y de aportes, se puso a hablarme. Él sentado, yo parado. Merece un paréntesis el hecho de que SIEMPRE, en todo momento y lugar, alguien se pone a hablarme, sea para hablar del clima, preguntarme la hora o alguna dirección. Después de contar gran parte de su vida, de recitar poesía en italiano y español y de contar que tenía un amigo que era mucho más groso que Borges y Cortázar juntos, se bajó sin olvidar de decirme "Feliz día del amigo".
Hoy, cuando abrí mi cuenta de Facebook, esa en la que tengo casi 300 amigos, tenía algún que otro saludo. Yo pensaba (hasta no hace mucho y de manera ingenua) que si algo salía en internet era cierto, pero me di cuenta que el "amigos" de Facebook tiene la misma categoría que el "amigos" del carnicero o del viejito anecdotario. Aún así hice y recibí muchos saludos, la mayoría por mensaje de texto. Y me dí cuenta de que ahora ni siquiera se envían mensajes personalizados, y se opta por las cadenas de sms que suelen decir, caracteres más, caracteres menos "Felz dia p ms amgs a pesar d no verns 100pre cuentan conmg 1 bso los kiero". Pero eso no lo critico, es una forma de acercamiento en estos tiempos en que nadie tiene tiempo para acercarse a nadie.
Curiosos son también los avisos que intentan impulsar las ventas de todo tipo de productos con motivo de este día. Si hay amigos que hagan ese tipo de regalos, quiero conocerlos para ir, lentamente, entablando una linda y sana amistad, llena de obsequios e intereses comunes. Con este argumento no me costaría tanto decir "igualmente".

8/1/11

Nos vamos poniendo tecnos

Eso dijo Luca Prodan alguna vez parafraseando a Pablo Milanés. Ante cada nueva maravilla tecnológica nos quedamos embelesados y, casi sin querer, nos trasladamos automáticamente a la época en que tales cosas eran propias de un relato de ciencia ficción. El mundo avanza y junto a él, avanzan también las manecillas del reloj. Sí, también las de nuestro reloj interno. ¡Y es que cuesta tanto digerir que el tiempo sea tan impiadoso! Soy parte de ese sector etario demasiado joven para pensar en la jubilación y demasiado viejo para trabajar de cadete. Soy parte de ese sector que los economistas denominan como "netamente productivo".
Sin embargo, me dí cuenta de lo fácil que puede resultar calcular cuán viejos estamos. Y no hablo de edades cronológicas, ni imposibilidades físicas. Hablo de relaciones sociales. Ustedes dirán ¿y cómo es eso? Bueno, es que las relaciones que entablamos con quienes nos rodean (y con el mundo en sí) van cambiando de manera casi imperceptible.
De repente, un día nos despertamos y ya no nos causa placer tomar vino o cerveza sentados en el cordón de la vereda. Preferimos sentarnos a la mesa de cualquier bar (medianamente normal) y degustar el sabor de lo que estamos bebiendo, además de detenernos justo antes de transformarnos en seres antropomorfos hostiles.
Pasa algo parecido en los recitales. Ya no hacemos un pogo exacerbado. Ya no estamos sudando y sufriendo contra la valla de contención frente al escenario. Y no es por aburridos. Es que ya no nos bancamos estar dos horas oliendo el sudor de un tipo al que jamás volveremos a ver. Disfrutamos de la música sin exacerbarnos, lo que justamente significa "disfrutarla".
Otra característica que se trastoca es que cuando vamos a los cumpleaños de nuestros amigos, la gran mayoría de ellos llega acompañado. Y no hablo sólo de esposa, mujer o amante sino que muchas veces también lo hacen acompañados de sus hijos. Es entonces cuando ya no hablamos de "nosotros" sino de "ellos", de esos pequeños seres que colman nuestros días con palabras como pañales, juguetes, colegio, vacunas, etc.
El siguiente ítem es la cuestión laboral. Cuando surge este tema es cuando todos intentan demostrar que sus respectivos jefes son las peores personas del mundo. A medida que se suceden las exposiciones de cada uno, el siguiente redobla la apuesta agregando un tinte aún más dramático al relato anterior. Esto se exacerba a su máxima potencia si hay alguien que esté en una empresa familiar... Pero yo no estoy aquí para defender a los patrones. En absoluto. Es como una vez me dijo un amigo: No hay patrones buenos, el único patrón bueno es el que está finado.
Aún así, y a pesar de todo y de todos, seguimos siendo niños que se ríen de cosas estúpidas, adolescentes que se rebelan ante lo injusto. Porque nuestra esencia sigue siendo la misma. Pero si cometemos el error de matar a ese niño, a ese adolescente interior, nos convertimos en nada. O como diría Hegel :"La verdad no es el ser ni la nada, sino el hecho de que el ser se convierta o, mejor, se haya convertido en nada".


1/1/11

Por fin!! Ya tengo blog!!!

Durante mucho tiempo estuve pensando en crear un blog. Quizás esto tenga algo de egolatría, quizás sea una forma de perpetuar pensamientos, quizás sea (tan sólo) pensar en voz alta. Entonces dije: ¿qué debería poner como primera entrada que sirva para definirme ante los posibles visitantes al blog? Pues, hasta ahora (en que escribo estas líneas) no se me ocurrió nada. Y es que nadie puede definirse por una simple palabra, por un gesto, ni mucho menos, por un post. "Sólo sé que no sé nada" dijo Sócrates alguna vez. "Pienso, luego existo" adujo Descartes. Y yo, sin ser un filósofo, digo " Sólo sé que existo para pensar que no sé nada". Y por eso propongo que se me vaya conociendo a medida que se discurran mis pensamientos en esta hoja de papel virtual.